Si las elecciones presidenciales fueran hoy, se decidirían entre Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. La situación política se ha modificado de tal forma que el gobierno pasó de ganar su reelección en primera vuelta, y sin Cristina como oponente, a disputar voto a voto la continuidad de su gestión, nada menos que frente al kirchnerismo puro y duro. Así lo indican las encuestas de las más variadas tendencias y matices políticos.

El gobierno nacional no para de recibir malas noticias reciclando al infinito su propia crisis.

En la gestión política una crisis es un estado de la administración en que ha fracasado un programa en curso, y en donde es previsible la puesta en marcha de otro plan. Lo conocido ha fracasado y es necesario probar con otro esquema novedoso. Por eso las crisis producen en la población, incertidumbre, malestar, y hasta bronca.

Las crisis son oportunidades para el cambio. Virtuosas advertencias para corregir el rumbo cuando las cosas funcionan mal.

El gobierno, sin embargo, ha decidido profundizar el rumbo de un programa neoliberal extremo, con altas dosis de ingenuidad. El peso del ajuste recae en los sectores humildes y en la clase media. El Fondo Monetario ha confeccionado un plan que asegura girar fondos que permitan la fuga legal e ininterrumpida de nuestras imprescindibles reservas para pagar deuda, evadir tributos y/o remisión de utilidades al exterior de las corporaciones –propias y ajenas-, y de los fondos especuladores.

EL FMI aparece por momentos a la izquierda ideológica del gobierno nacional, cuando plantea el cese en la rebaja a las retenciones de la soja. Mauricio Macri en cambio prefiere ahorrar con los fondos provinciales, con asignaciones familiares (más de 300.000 niños afectados) de zonas desfavorables. También con el aumento de transportes, combustible y tarifas de los servicios públicos. Esto hace imposible fijar precios y los aumentos y ajustes se trasladan dolorosamente sobre el consumo y en especial los alimentos, que golpean más cuanto menor sea el ingreso familiar. Las altas tasas de interés amenazan con terminar con la industria, especialmente las pequeñas empresas, aumentando los ingresos de los oligopolios que controlan cantidad y precio de su producción con espaldas financieras anchas.

Fuera de los núcleos duros del voto kirchnerista y macrista de un tercio cada uno aproximadamente, la franja del medio “independiente”, ha migrado sus intenciones de voto a las opciones de oposición peronista.

Los intendentes del conurbano y los gobernadores peronistas, de cualquier pelaje, necesitan asegurar sus territorios y repetir triunfos electorales. El naufragio del gobierno los empuja hacia la oposición más dura y consecuente al modelo en curso, Cristina Fernández. Así es la política una cuestión de necesidad, más que de gustos del paladar.

Comenzaron los alineamientos de la oposición peronista, el trazo grueso de lo que vendrá.

El peronismo no kirchnerista, antes denominado peronismo racional o antikirchnerista, apela a Miguel Angel Pichetto para tratar de ponerle coto a las posibilidades de continuar el crecimiento de Cristina Fernández de Kirchner. Al peronismo llamado federal le cuesta, por los motivos ya expresados más arriba, hacer pie en la fundamental provincia de Buenos Aires. Trata de tentar a Sergio Massa para que se sume o incluso encabece el espacio. La acentuada crisis del gobierno recorta el espacio de los llamados “caminos del medio” muy caros a la mística massista. Hasta el intendente de Tigre Julio Zamora, del propio riñón y golpeado en las elecciones anteriores requiere un alineamiento con Cristina. Felipe Solá y Alberto Fernández dos de sus espadas importantes ya han buscado refugio en el cuartel de Unidad Ciudadana.

La ex presidenta lista para reaparecer en un acto del poderoso sindicato SMATA, y que está engrosando su espacio con renovadas alianzas dentro del llamado peronismo tradicional, con alto componente gremial, y con gremios que otrora abrevaban en las cercanías del Ministerio de Trabajo de la Nación. Las organizaciones gremiales siempre han sido herramientas fundamentales del armado peronista y más importante aún desde la oposición. Unidad Ciudadana, con la ex presidenta en su conducción, ha decidido participar de las internas del Partido Justicialista, como un paso previo a intentar conducir a todo el peronismo y sus aliados (Elecciones internas de por medio) aumentando posibilidades de enfrentar con éxito a Mauricio Macri en una previsible segunda vuelta electoral definitoria.

Sin embargo, el gobierno aún golpeado por la crisis conserva su optimismo

Se basan en que en el peor momento de la crisis que están atravesando, conservan el apoyo de un tercio del electorado, y apuestan que el próximo y decisivo año electoral, encontrará la gestión económica con un razonable índice inflacionario y la economía en amplia recuperación.

Deberá reforzarse el liderazgo del presidente sobre la fuerza Cambiemos. Parar las internas del núcleo íntimo del Pro, al que se acusa de haber desencadenado la campaña de aportes “truchos” contra la gobernadora María Eugenia Vidal, para “bajarle el precio” a su posible candidatura alternativa a Mauricio Macri, quien sería según afirman, el único capaz de impedir el regreso del “populismo”. También tendrán que contener a los díscolos que no están dispuestos a pagar los altos costos de esta etapa cruenta de aplicación del modelo y de vacas flacas para la fuerza oficial. Especialmente el radicalismo tiene en su seno una disconformidad creciente.

La guerra jurídica de la política (conocida como lawfare en inglés) atraviesa por estos días su máxima expresión. Se utiliza la peor cara del funcionamiento judicial, para sacar ventaja política y no se sabe bien que leerán los votantes cuando tengan que elegir. Esto habla muy mal de la cultura política de estos días y lamentablemente no es patrimonio solo de Argentina.

Las respuestas a tantas preguntas están en el futuro, siempre esquivo a las certeras ponderaciones.

Mientras, en el pago chico se registran numerosas novedades políticas, pero estas serán motivo de una columna por separado, para no agobiar…

Comentarios

comentario/s