Cine: Espiando a Godard

Difícil que no fuera polémico un film sobre el cineasta más polémico. Algunas advertencias a quien quiera disfrutar “Godard Mon Amour” del chispeante Michel Hazanavicius, sin temor a la profanación de un icono irrevocable: Es Godard enfocado por su ex mujer, la actriz y escritora Anne Wiazemsky, que acompañó un momento de transición del prolífico director franco suizo. Es decir, un perfil personal marcado por el inevitable péndulo de la relación íntima y una puntual etapa de Godard. Finalmente, no imputarle a Hazanavicuis que haya laudado sobre “el cine de Godard”, ya que hizo un filme sobre su vida sentimental. Desde luego, en su vida, las disyuntivas del cine tienen sobrada presencia y alcanzan a lo sentimental. Por lo pronto, Godard conoce a Anne durante la filmación de “Al azar de Baltazar” de Robert Bresson, (1966) y la incluye en 1967 en “La chinoise” y varias películas posteriores.  Además, hay cierto paralelismo con la historia amorosa de un gran referente:  Ingrid Bergman, en los 50 quedó tan deslumbrada con “Roma ciudad abierta” de Rosellini, que se animó a enviarle aquella carta que dio inicio a una fecunda relación artística y al gran escándalo pasional de la época.  Esto le sucedió a la Wiazemsky con “Femenino y Masculino”, un dichoso film de su futuro compañero y también envió una carta destinada a prosperar.

Louis Garrel y Stacy Martin

Lo mejor que puede decirse de un film basado en un libro, es que una vez visto uno sienta ganas de leerlo. Así me ha ocurrido. Anne, nieta del Nobel Francois Mauriac, escribe muy bien y trasunta su fascinación juvenil (tenía 19 años) frente a un maduro Godard (37) que la película explota con inteligencia. Porque hay también allí algo de capricho y rebeldía. Lo que encanta a Anne, finalmente, es que Godard sea distinto, y no solo en el cine. Todo un premio en aquellos meses previos a la gran eclosión francesa del 68. Es verdad que Hazanavicius resuelve la historia en clave de comedia. Este podría ser el punto que genere más suspicacias respecto al tratamiento del longevo director de “Sin Aliento”. Pero es un tono apropiado si se lo mira desde un presente despojado de ilusiones históricas. La creciente radicalidad política de Godard, que justamente en ese tiempo abraza al maoísmo y atenaza su propio cine dentro de las premisas del grupo “Dziga Vertov” lo lleva renegar de su propia obra anterior, al destrato de los colegas (Truffaut, Bertolucci, Ferreri) y finalmente terminan agobiando a la ya menos deslumbrada Anne.

Michel Hazanavicius

La lucha de Godard poniendo al cine contra “el cine”, denunciando que muestra para ocultar, su esfuerzo rupturista, arriesgado, versátil, no es desmerecido por esta película que contiene incluso dos momentos de homenaje, como los cortes en negativo y la simpática escena de los desnudos. En todo caso muestra que ese conflicto estético e ideológico del Godard director, tiene correlato en su vida personal y social, lo cual no deja de honrar a su consistencia y perseverancia.  La película no evita meterse en problemas y sale bien, no tengo dudas, ya que ofrece una historia más que interesante, ingeniosamente narrada y muy bien interpretada por Louis Garrel y la impactante frescura sesentista que anima Stacy Martin.

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