Desde aquella memorable tarde del 11 de diciembre del 2016, en la que Boca se impuso por 4 a 2 a River en Nuñez (misma fecha que el Xeneize llegó a la punta y hasta el día de hoy se mantiene) que Carlos Tevez no es el héroe de Boca. Encuentro en el que marcó dos goles, siendo la gran figura y el líder de el equipo que luego abandonaría para irse a jugar al fútbol chino. Tevez había vuelto a Boca a mitad del 2015, después de perder la final de Champions League (contra el Barcelona de Messi) en una gran forma y para ayudar al Boca del Vasco Arruabarrena a lograr el campeonato local, que ya lideraba y que terminaría coronando, pero principalmente con el objetivo de volver a ganar la Copa Libertadores como en el 2003. Finalmente el sueño de la séptima se terminaría, ya con Guillermo Barros Schelotto como técnico, tras perder en semifinales frente a los ecuatorianos; uno de los mas apuntados sería el Apache con una pobre y deslucida actuación del 10.

Hay que recordar que él había vuelto con la idea de ser el máximo ídolo del club, por lo que también decidió ocuparse de aspectos ajenos a los futbolísticos metiéndose en política y jugando para el oficialismo (Daniel Angelici) y hasta en reiteradas oportunidades se comparó con el mayor e indiscutido ídolo del club Juan Román Riquelme. No es un detalle menor el hecho de usar la misma camiseta número 10, la que Román había expresado que era suya, pero que el mismo Carlitos dijo que la tomaba prestada con el apoyo de Diego Armando Maradona quién manifestó que a ninguno le quedaba mejor que al de Fuerte Apache. Aunque luego declararía que le molestó que Tevez no haya agarrado la pelota en el penal a favor que tuvo Boca  en aquella semifinal (penal que malogró Nicolas Lodeiro cuando el conjunto boquense todavía tenía chances de llegar a la final) y que anticiparía lo que posteriormente sería la salida de Boca en búsqueda de tranquilidad y por no soportar esa presión, que si se había bancado siempre Riquelme.

 

Luego de su ida a mitad del campeonato, muy confusa e inmerecida para el hincha y con un paso de un año por China (jugando muy poco) sin pena ni gloria, en donde lo mas trascendente fue una declaración que hizo pegandole a Román, por críticas que este había hecho mientras el estaba en el club, las que le volvieron a jugarle en contra en su relación con el hincha Xeneize. Además de ser muy desafortunadas por el contexto que vivía Boca (un equipo que no jugaba bien y que estaba definiendo un campeonato) y generando un clima tenso con una pelea mediática que no llego ser tal debido a que Riquelme prefirió no responder, sino que al contrario, recordando la época en que fueron compañeros, Román decidió elogiar a Carlitos.

Como cuando jugaba calmó las aguas y le dió a Boca la tranquilidad que necesitaba, mostrando su rol de líder que siempre lo caracterizó y diferenció del quién alguna vez fue el “jugador del pueblo”. Finalmente, después de una larga novela, rescindiría con el club chino y volvería a club de la Ribera con, nuevamente, el objetivo de ganar la Copa Libertadores, aunque en esta oportunidad la vuelta sería muy distinta debido a que no tenía que ver con un pedido exclusivo del entrenador (Guillermo pretendía a Ricardo Centurión, pero el presidente le bajo el pulgar y decidió repatriar a quién había sido su carta principal para obtener su reelección en el club) y porque  además, desde su entorno, hablarían de un “nuevo” Tevez.

Este “nuevo” Carlitos, que volvió a ganar la copa (palabras que utilizo el mismo cuando se le consulto del porque de la vuelta a Boca) decidió volver con un perfil diferente a su primera vuelta y el recibimiento también fue totalmente distinto. En su primera vuelta llegó a llenar la Bombonera en la presentación, un día de semana y sin jugarse ningún partido, en cambio en esta ocasión su vuelta generó incertidumbre en el hincha y por su parte decidió optar por la camiseta número 32 (que uso únicamente en Inglaterra) y 23 en la copa. Evitando así la responsabilidad de llevar la tan gloriosa, pero pesada número 10. Por otro lado, en cuánto a lo futbolístico, si bien marcó varios goles desde su llegada que le dieron puntos importantes al equipo, no se lo volvió a ver como líder y referente dentro de la cancha como lo ha sido durante toda su carrera. Y mas allá de su posición en la cancha (si es enganche o centrodelantero) lo que nuevamente se le ha cuestionado es su falta de rebeldía y el hecho de cargarse el equipo al hombro en un partido importante como en la Supercopa frente a River, que es justamente lo que siempre se le destacó a Juan Román Riquelme.

En vísperas de un nuevo partido trascendental para la vida del Xeneize en la Copa Libertadores frente al Junior (si pierde queda afuera) volvió a hablar, después de un largo tiempo, el máximo ídolo del club: Riquelme. El cuál, sin ningún rencor y priorizando de nuevo a Boca, dijo que la bandera para lograr la victoria en Barranquilla era Tevez. “Va haber dos jugadores muy buenos como Teófilo y Carlitos. Creo que el mejor es el nuestro y nos va a ayudar a ganar el partido”, expresó confiado y esperando que del otro lado la respuesta llegue en la cancha. Marcando cuál es el camino que el mismo Tevez sabe que hoy tiene que volver a tomar, ese que lo llevó a ser ídolo y que supo enamorar al pueblo boquense, jugando con el corazón y la camiseta, como manda la historia.

Comentarios

comentario/s