La política necochense mira hacia el complicado panorama nacional y espera. Es insoportable la levedad del ser político necochense. Nadie se mueva. La tierra en que se desarrolla la política tiembla y mientras lo hace, los movimientos están signados por la inestabilidad. No sea cosa que el temblor nos arrastre.

Cambiemos ganó la última elección local con claridad, luego de una primaria ajustada con el radicalismo local resucitado. El núcleo de Cambiemos en Necochea, el Partido Fe, pasa por su peor momento. La Unidad Básica 1 de Fe, conducida por el Presidente de la UPC, Antonio Vílchez, es quizás una de las mayores fracciones con contacto barrial y popular del agrupamiento. Sufrió un ataque masivo de “fuego amigo” en las últimas elecciones de la concesionaria eléctrica, incluyendo aprietes que hacen recordar prácticas de los años de plomo. Toda la estructura partidaria, incluyendo la gestión portuaria fue derrotada por la veteranía y militancia barrial demostrada del “turco”. Aplausos para el grupo que acompañó al oficialismo en la eléctrica local. Sin embargo,  la crisis que sucedió a estos eventos inmovilizaron al Partido Fe,  y lo dejaron sin futuro local, al menos  por ahora. La doble actuación de Arturo Rojas en el Consorcio Portuario y el H. Concejo Deliberante, debilitan su perfil local y quizá lo proyecten, de dejar en el futuro Puerto Quequén (Que él desde luego desea conversar), a niveles provinciales o nacionales dentro de la estructura del Pro. La no aprobación de la llamada “tasa portuaria” le ganó un nuevo amigo/socio político: Mario Goicoechea, quien ya alejado de sus orígenes kirchneristas se acerca a las antípodas (del Pro), previo paciente armado de la CAPROQ y de un reciente armado o partido que se identificaría con el vecinalismo. Rojas se ganó la enemistad política del Dr. Alejandro Issin, quien se ha despachado recientemente con fuertes críticas hacia la gestión portuaria en el Consorcio de su antiguo compañero de bloque político y co redactor de la susodicha tasa portuaria…en tiempos de la presidencia kirchnerista del Consorcio a cargo de Mario Goicoechea, recientemente devenido en Gerente General portuario.

El radicalismo con paciencia, espera el ocaso del Partido Fe y que, en Necochea como en casi todo el país, el radicalismo sea actor privilegiado, dentro de la alianza Cambiemos. Para ello es imprescindible una lista de unidad sin internas, y en eso trabajan. El gladiador eterno, Pedro De Izarbe amaga con disputarle a Gonzalo Diez el lugar de candidato, que cree ganado en la última ajustada interna de Cambiemos. Veremos.

Los que también se benefician del colapso del Partido Fe son los llamados Pro puros. Varios actores, por estos días han levantado su perfil esperando el “sorpasso”. Marcela Fernández Palma, que renueva su concejalía en el 2019, y Alejandro Issin se anotan, junto a Martín Domínguez Yelpo,  de persistente aparición mediática desde su banca de diputado provincial. Un veterano, genéticamente puro Pro, como el Dr. Tomás Fuentes Benítez, se hace tiempo para despuntar sus siempre presentes inquietudes políticas. Una lista local de unidad Pro encabezada por él haría tremendo ruido.

El Intendente Facundo López también mira lo nacional, y espera los movimientos de Sergio Massa que no fáciles de leer, ya que se junta sucesivamente con todos los sectores del peronismo, incluyendo el kirchnerismo. Mientras tanto son obvios los lazos que teje con el Partido Justicialista local con quien coordina sus movimientos políticos. Una posible alianza nacional de sectores les permitiría mantener el mutuo beneficio de seguir siendo oficialismo en Necochea. Espera que una sucesión de obras públicas trascendentes le posibiliten recuperar sus posibilidades de renovar la gestión en el 2019.

Unidad Ciudadana Necochea se ha visto beneficiada de la profunda crisis económica que soporta el macrismo. Claramente atado sus destino, y sus posibles alianzas, a las decisiones que tome Cristina Fernández de Kirchner, han visto renacer sus opciones electorales de cara al 2019, de la mano de la crisis del modelo neoliberal macrista. A nivel local se disputan la oposición más dura al intendente junto con el radicalismo. Libres de responsabilidades de gestión, su cosecha futura, y reconocimiento vecinal, estará siempre en la vereda opuesta del oficialismo local, y de representación de las necesidades de los sufridos vecinos.

 La política local deberá hacerse cargo de la clara resolución de los sucesos protagonizados por Francisco Medina en la UPC. Luego largos días de escarceos sin definiciones, los sectores que no planteen con claridad medidas desde el municipio para aclarar la situación pagarán sin duda un costo alto. Desde luego este hecho ha perjudicado a la clase política local. La demora en la llegada de claras definiciones ahondará el perjuicio. Por estas horas, tanto en la UPC como en el H. Concejo Deliberante parecen haber tomado nota del pensamiento popular sobre el tema.

Desde diciembre pasado, el gobierno nacional, Cambiemos y Macri no han dejado de caer en la consideración pública. No es necesario mirar encuestas para conocer cómo van las cosas en el país de los argentinos. Un verdadero terremoto económico azotó cada día de estos últimos 30, despatarrando el presente y futuro político del oficialismo, en vistas al no tan lejano 2019. Se profundiza dramáticamente la tendencia que comenzó en diciembre pasado con el ataque al bolsillo de los jubilados y de quienes perciben pensiones y asignaciones.

El violento cambio de escenario hace aparecer en la política nacional nuevos marcos de referencia. Se percibe igualmente el cambio de verbos en la dirigencia nacional de Cambiemos. El verbo reelegir se ha sustituido por llegar y como sea al ballotage y con Mauricio Macri de candidato. María Eugenia Vidal, a quien se la plantea como relevo electoral, salvadora de un desgaste total del presidente, no es Macri, no garantiza el mismo escenario de negocios que Mauricio y no es confiable para éste. Se la “acusa” de “peroncha”. Su gestión, a diferencia de la nacional, siempre se caracterizó por intentar ensanchar su base política de sustentación: primero con Sergio Massa y luego con los intendentes del llamado peronismo dialoguista, consiguió aprobar leyes y presupuestos que le dieron cierta estabilidad a su gestión. Tanto la gobernadora como el intendente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta, desconfían del armado económico de los CEOS, y creen que la solución debe darla la política. Sin embargo ambos parecen absolutamente atados a los resultados de la gestión del presidente.

Macri debió garantizar su rumbo económico con la asistencia del Fondo Monetario. Algunos lo ven como un exceso y otros como el único camino que le da tiempo, ante la defección de los grupos financieros que decidieron retirarse de la especulación financiera.

No hay ninguna medida más antipopular que concurrir al auxilio del Fondo Monetario Internacional. Fue la llamada Revolución Libertadora quien nos introdujo en ese nefasto tutorado económico, cúspide máxima de respaldo del neoliberalismo económico. Gobiernos radicales y peronistas han sufrido con sangre los condicionamientos del Fondo, pero sobre todo fueron las clases trabajadoras y medias que han sido esquilmadas en cada acuerdo.

En el peronismo ha crecido en la posibilidad de ganar en el 2019. Hasta hace unos pocos meses costaba encontrar quienes se animaran a competir –y perder- con Cambiemos. En el nuevo escenario ya se perfilan los pre candidatos peronistas de unidad, para el caso todavía no definido, de que Cristina Fernández, la dirigente más votada de la oposición, no quiera o no pueda participar. Lo que nunca delegará es la inclusión de candidatos propios en cualquier escenario que se presente. Con su peso político no puede imaginarse un escenario sin su protagonismo principal.

Cualquier gobierno con tarifazos, dólar desbocado, muertos por la espalda, problemas educativo, entre otros muchos, se tendría que ir casi enseguida. Pero el votante de Macri aún no ve el reemplazo para quien confió hace unos pocos meses nomás. El mundo elige en todas partes perfiles parecidos al de nuestro presidente. Entonces nosotros también, dicen, para no ser menos. Macri se mantiene en el gobierno por una tendencia mundial de cierta concepción de gobernabilidad y por la debilidad que tiene la oposición para interpretar electoralmente los nuevos tiempos.

Falta un tiempo enorme para las elecciones del 2019. El gobierno está mal o muy mal, según el cristal con el que se mire. Sin embargo nada está dicho. El propio gobierno kirchnerista se daba por muerto luego de la crisis del campo y sin embargo obtuvo entonces su mejor performance electoral.

Solo el tiempo nos dará la respuesta.

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