Necochea parece despertar, ha comenzado a caminar, a dar pequeños pasos de reactivación y crecimiento. Un estado que comienza a estar presente, gestiones y hechos concretos que comienzan a visualizarse son signos de que una nueva etapa ha comenzado a gestarse.

Hacer un análisis del presente del distrito de Necochea nos lleva inevitablemente a realizar un breve repaso de nuestro pasado inmediato, revisar un poco la historia. Tener en claro desde donde partimos, es importante para darle la dimensión justa a la actualidad que atravesamos. Desde hace años, quizás décadas, nuestro distrito se vio sumergido en diversas crisis; crisis económicas, estructurales, políticas e institucionales. Un estado ausente, quebrado financieramente  y sin capacidad para dar respuesta a las necesidades básicas que la sociedad demanda era hasta hace poco tiempo atrás la realidad de nuestro municipio.

Si hoy hacemos la relación pasado / presente indudablemente el resultado es positivo. Seguramente hay infinidad de temas por mejorar, rumbos y decisiones por corregir, pero hechos concretos invitan a ilusionarse con el despegue de nuestro distrito. Un municipio que comienza a ordenar su economía, la realización de obras públicas importantes para la comunidad, la compra y puesta en funcionamiento de maquinarias, la realización de eventos que rompen con la estacionalidad, el avance en proyectos para el desarrollo de energías limpias y renovables, un gobierno plural y abierto al diálogo, por citar sólo algunos hechos, son signos importantes y positivos de que el distrito de Necochea comienza y puede crecer.

Para que la reactivación y el crecimiento se consoliden deberemos abordar, poner en debate y trabajar en nuevos desafíos. La realización de un nuevo y moderno plan urbanístico, afrontar la problemática habitacional, fomentar la generación de trabajo genuino, el cuidado del medio ambiente, el rol del puerto y sus efectos en la comunidad, entre otros temas de igual importancia deberán estar en la agenda de los tiempos que se aproximan, no solo del gobierno de turno, sino también de la comunidad en general, dirigencia política, instituciones intermedias, empresariado, etc.

Desde la unión, la participación y el compromiso de todos los actores de la comunidad deberemos avanzar en proyectos y políticas públicas que transformen nuestro lugar, acompañando las buenas ideas y generando críticas constructivas que permitan desarrollar proyectos superadores.

 

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