Avanza el sueño de una bajada al Río Quequén que sea pública e inclusiva

Diferentes voluntades se han sumado para llevar adelante un proyecto que cambiará la vida de muchas personas. Mientras se espera la aprobación de la Dirección de Hidráulica y del Concejo Deliberante, ya se ha dado el primer paso: un terraplenado con un perfilado del 10% para permitir el acceso de las sillas de ruedas.

En una entrevista brindada al programa Voces de la Ciudad, Javier Trípano realizó una breve síntesis sobre los avances que se vienen produciendo para lograr el sueño de construir una bajada pública al Río Quequén que sea inclusiva y accesible para todos los vecinos, más allá de sus capacidades motoras.

En un mano a mano con el periodista Jorge Gómez, el profesor de Educación Física que, junto a su hermano Martín, conducen los destinos de la Escuela Municipal de Canotaje, dependiente de la Dirección de Deportes, explicó que “por ahora, lo que se ha hecho es un terraplenado con un perfilado del 10% en la barranca para que puedan acceder las sillas de ruedas, pero el proyecto sigue y es mucho más amplio”.

Además de la rampa y el muelle, puntos centrales sobre los que gira esta planificación, la propuesta contempla lugar de guardado, un baño público, un cambiador y espacios de estacionamiento para uso exclusivo de personas con discapacidad.

Sobre las tardanzas lógicas que debe atravesar un proyecto de este tipo, sobre todo con la presencia de la faz pública de por medio, el kinesiólogo reveló que “Obras Públicas está haciendo el cálculo y cómputo final del proyecto completo para que dé su aprobación la Dirección de Hidráulica y que, luego, el Concejo Deliberante también dé el ok”.

Mientras tanto, Trípano quiso agradecer a todas las instituciones que están implicadas en este sueño. “Es un grupo de gente que está bregando por el bien de la sociedad entera”, porque “cualquiera va a poder acceder a este lugar que vamos a modificar”; y aseguró: “Creo que la gente con deseo de colaborar está, falta que el expediente sea aprobado, por eso uno desea que los tiempos sean más rápidos”.

Para terminar y sobre la historia de esta aventura, Trípano recordó que “este es un proyecto colectivo y comunitario” en el que participan los vecinos del Paseo de la Ribera, la Sociedad Española, el Garden Club y otras asociaciones que trabajan en discapacidad en otros ámbitos, como Todos al Agua.

“La palabra inclusión hoy está de moda, pero la discapacidad parecería que está excluida en algunos ámbitos: desde las esquinas hasta las construcciones públicas, y ni hablar de los espejos de agua”, concluyó.

FOTOS: Voces de la Ciudad