Por el año 1881, nuestra Argentina avanzaba sobre territorios reclamados como propios, pero inexplorados, lejos del Río de la Plata y su metrópolis Buenos Aires, extendiendo su frontera a expensa de sus primeros habitantes Pampas. Entre 1878 y 1885 nuestra nación fue configurando su territorio y le birló sangrientamente al habitante originario gran parte de la pampa húmeda, la zona semiárida central y la Patagonia nororiental.

En ese contexto histórico se autoriza por ley de la Provincia de Buenos Aires la fundación del pueblo, luego ciudad y Partido, de Necochea.

De clima templado frío, sobre un mar y un río límpido, el territorio elegido no pudo ser mejor. Parecieron los fundadores adelantarse a la tendencia mundial de asentar poblaciones sobre el mar y los ríos.

Necochea fue importantes desde siempre por la calidad de sus suelos y la posibilidad de cultivar los granos que fundan la alimentación humana, todos los más importantes, excepto el arroz. Hoy goza de una envidiable y muy experta capacidad para la producción agropecuaria.

A mitad del siglo pasado desarrolló su lugar entre las ciudades pesqueras importantes y el reemplazo de insumos importados y la transformación de los granos le dio aires de ciudad industrial.

Cuando por los años 1950 se conquistaron los derechos de vacacionar por parte de los trabajadores sindicalizados, Necochea confirmó su perfil turístico de veraneo y fue la segunda ciudad de la costa en ofrecer playas formidables para el descanso familiar.

Los gobiernos radicales y conservadores de principios de siglo XX, fundaron un puerto de agua profunda y capaz de enviar al mundo la producción granaria pampeana, a través de la muy exitosa Junta Nacional de Granos y de las administraciones nacionales portuarias.

Somos herederos, y orgullosos deberíamos estar, de las sucesivas generaciones de necochenses que han construido lo mucho que tenemos, con la ayuda invalorable de la inmigración europea, española, vasca, italiana, danesa, francesa, checa, polaca, alemana, siria libanesa y varios etc., y de todos los países limítrofes especialmente Chile, Uruguay y Paraguay. No son pocos los habitantes de otros puntos del país que hoy son necochenses de primera, segunda y tercera generación.

Con sus más de 100.000 habitantes, Necochea pertenece a las “Aglomeraciones de Tamaño Intermedio” que comprenden poblaciones entre 50 y 400.000 habitantes. (Velázquez, 2001). Para el último censo poblacional, de resultados discutidos para mí y muchos otros, dentro de los partidos de la provincia,  Necochea es el distrito 11º más poblado del interior de la provincia, detrás de Campana y antes que Junín. En el ámbito nacional, el núcleo urbano Necochea-Quequén ocupa el puesto 42º entre los principales aglomerados urbanos.

Valen estos datos objetivos para evitar odiosas y frecuentes comparaciones que se escuchan con distritos cercanos y su manera de administrarlos. Francamente son incomparables.

El núcleo urbano Necochea-Quequén presenta dificultades administrativas y de gestión de gran relevancia. Varios centros en Necochea y Quequén y una muy baja densidad de la trama urbana hacen difícil la gestión urbana y provisión de servicios.  Miles de metros de caños de agua, cloacas, gas, que se extienden pero no sirven a domicilios. Lo mismo con la red pavimentada y la iluminación. Ni hablar del mantenimiento de las calles de tierras.

Localidades como La Dulce y Energía a 50 Km de la cabecera del distrito, Ramón Santamarina a 60 Km., Juan N. Fernández a 80 Km y Claraz a 90 Km., muestran lo complejo de administrar un territorio distrital de 440.000 ha. (4.791,57 km2).

Este cumpleaños sorprende a Necochea en el medio de una aguda crisis económica nacional que golpea especialmente a los más humildes, pero también a la clase media que ha visto aumentar el precio de los servicios públicos a niveles impensados e insoportables. Se hace muy difícil sostener la actividad económica del comercio y la industria local, ante la retracción del consumo y en medio de una política económica que se ocupa de la macroeconomía futura, pero poco hace por el día a día de los argentinos y sus padecimientos. Parece ilusorio aún en nuestra rica zona agropecuaria apostar solo a la cosecha cuando este año en unos pocos meses se han fugado tres cosechas anuales completas.

Las crisis nacionales suelen hacer pagar un duro precio a los administradores locales. Si lo sabrán José Antonio Aloisi, y Julio Municoy, por nombrar solo a dos contemporáneos que tuvieron que administrar en medio de duras crisis nacionales y pagar las consecuencias.

Para el futuro los necochenses debemos apostar a un proyecto de mejora permanente, conducido por un intendente y un equipo donde el conocimiento de la administración se junte con buenas prácticas políticas de consenso y con amplia participación y colaboración de los sectores organizados de la comunidad local.

Las ciudades que están más cerca de alcanzar un desarrollo local inclusivo, han seguido invariablemente ese camino.

Feliz Cumpleaños, Necochea, nuestra ciudad.

 

 

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