En Necochea todos los días se conocen casos de robos de carteras y en un buen porcentaje de las veces, terminan con las víctimas con heridas y golpes. ¿De quién es la responsabilidad?


Por Bautista Ferro

El problema de la inseguridad no es algo actual. Ni siquiera de esta gestión municipal o de la anterior. Pero sí está claro que el número de arrebatos por parte de los denominados “motochorros” está en crecimiento y se ha puesto foco en la zona céntrica, cosa que antes no era habitual.

El reciente robo a una joyería del microcentro a las dos de la tarde, con pérdidas superiores a los 80.000 pesos y ante los ojos de varias personas, da cuenta de que hay una impunidad considerable y que se requieren de medidas cuanto antes.

Hay quienes argumentan que la dificil situación de vivir en un país que está atravesando crisis económica y laboral también tiene parte de la responsabilidad de estos hechos de robo, aunque esto lejos debería estar de ser un justificativo para dejar que sigan pasando. Que hay fata de trabajo es una realidad, y las dos cuadras de cola que se generaron para conseguir un puesto en el balneario público fue una evidencia de eso, pero también es una realidad que la mayoría no roba para comer sino porque sabe que las consecuencias no son tan graves.

En los últimos meses se han hecho conocidos decenas de arrebatos de carteras por parte de delincuentes que se trasladan en moto, aunque en muchos casos ni siquiera se radican las denuncias correspondientes ante el descreimiento de que se encuentre al responsable y se reintegren las pertenencias a su dueño o dueña.

Lo peor de esto, dejando de lado el mal momento y la pérdida de bienes materiales, es que muchas mujeres víctimas de arrebatos terminan con cortes y golpes o hasta quebraduras por la fuerza del tirón y la caída.

Además, después del vilento hecho, los problemas no terminan ya que, generalmente, también pierden la documentación personal y deben realizar los trámites nuevamente. En esto, las redes sociales han jugado un papel importante y han aportado una solución ya que muchas veces se conocen casos de personas que encuentran documentos tirados en la calle, que han sido descartados de alguna mochila o cartera robada.

La presencia policial, por otro lado, es visible en las calles aunque desde el traspaso de la Policía Local a la bonaerense, ya no se ven tantos efectivos parados en las esquinas del microcentro. Esto, en parte, se da porque con el cambio también tuvieron que hacer nuevos horarios y cubrir un radio mayor de vigilancia.

Por otro lado, un delincuente que es atrapado por robo de carteras, tiene hoy amplias posibilidades de no quedar arrestado, dada la superpoblación carcelaria que atraviesa Necochea y la Unidad Penitenciaria 15 de Batán. Por esto es que en la gran mayoría de los casos de arresto, los detenidos poseen un importante listado de antecedentes pero continúan en libertad.

Entonces, ¿de quién es la responsabilidad?.

Sin dudas, los crecientes casos de robo y arrebatos en la ciudad no se dan por una falta de eficacia de la la policía, por el accionar de los jueces, por la superpoblación carcelaria, por la crisis económica o por ser parte de una sociedad que acepta la compra de objetos robados. Los hechos delictivos se dan por la contribución de cada uno de esos factores y algunos otros más, mientras que la solución no está en manos de una persona ni de dos, sino de varios actores de la comunidad necochense, que deben poner de su parte para revertir esta situación y lograr vivir en una ciudad más tranquila, en la cual se pueda salir a la calle sin temor a ser asaltado o cosas peores.

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