Por Carlos González Oronó

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Sueldos impagos, considerable atraso en el abono de las horas extras de los empleados, un sistema de salud colapsado, obras viales paralizadas y un Estado municipal que presenta una aguda crisis económica y financiera, casi en situación de “default”, son sólo algunas de las ”fotos” que hoy tiene en sus manos el intendente Facundo López a escasos días de las elecciones generales, en las que intentará lograr la reelección.

¿Es culpa de la severa crisis económica que azota al país? ¿Es responsable la Provincia que -se dice localmente- no envía los fondos de coparticipación en tiempo y forma? Las preguntas caben porque es el argumento recurrente del jefe comunal y sus colaboradores ante cada mala noticia que, a diario, se genera en el quehacer municipal.

Nadie en su sano juicio puede desconocer la crisis económica nacional, pero el intendente no puede atribuirle sus “desventuras” a la Provincia, que le financió la mayor parte de las obras que llevó adelante en estos casi cuatro años de gestión y que ha enviado los fondos coparticipables con regularidad, según los números del estado contable de la Municipalidad a los que ha podido acceder a este medio. Además, vale recordar que un funcionario de la gobernadora María Eugenia Vidal hace algunos días corroboró este último dato.

El conflicto con los trabajadores municipales y los profesionales de la salud parece no tener fin y se agrava a cada instante. ¿Para qué convocó el intendente López a los gremios a una reunión en la tarde del viernes? En rigor, no les podía pedir que depusieran su actitud ante los legítimos reclamos, pero sí que intentaran interceder ante enfermeras y mucamas para garantizar al menos dos servicios esenciales del hospital: Neonatología y Pediatría. El encuentro lo dejó con las manos vacías.

El intendente Facundo López desata diariamente fuertes huracanes que indefectiblemente le soplan en contra y amenazan con arrasar su ya devaluado capital político. Basta hacer un repaso de la realidad que atraviesa el municipio de Necochea, uno de los 25 más deficitarios de la Provincia, según una reciente publicación de la revista La Tecla.

-Arrastra una sideral deuda con la empresa recolectora de residuos y casi ha entrado en cesación de pagos con buena parte de sus proveedores.
-Compra a “cuenta gotas” los insumos hospitalarios y medicamentos a través de “compras directas” y, consecuentemente, paga elevados precios.
-La empresa Hidracil le paralizó las obras de pavimentos en calles 53 y 67 porque no ha recibido los fondos correspondientes. Pero además no ha terminado de cobrar los trabajos de refacción del Jardín Pichi Huinca, finalizados el año pasado.
-Le adeuda a los trabajadores municipales y profesionales de la salud horas y guardias extras desde hace 90 días. Y lo peor, no ha podido completar el pago de los sueldos de septiembre pasado.

Se pueden citar más casos, pero el cúmulo de malas noticias agota a cualquiera. En ese marco, López dice que la solución a todos los problemas es que las empresas exportadoras paguen la famosa Tasa Portuaria, cuya aplicación está seriamente reñida con las normas constitucionales. Aún si fuera plenamente legal, vale preguntarse porqué el municipio tardó dos años para reclamar “deudas exigibles” ante la Justicia.

En estos cuatro años, el intendente no supo construir poder político y mucho menos generar consensos.

Pero semejante descalabro financiero no se puede atribuir a terceros, sino a malos manejos administrativos de la presente gestión y a la irresponsable incorporación más de 700 empleados municipales en los últimos cuatro años, tema sobre el cual deberían pronunciarse los gremios municipales, habida cuenta que tal cuadro de situación –de manera inexorable- les termina jugando en contra.

En el plano político no es mucho mejor el cuadro para el jefe comunal, dado que en estos casi cuatro años no supo construir poder y mucho menos generar consensos. Una prueba de ello es que ni siquiera genera empatía dentro del círculo rojo del kirchnerismo local, socio mayoritario a nivel nacional del Frente de Todos.

De todos modos, López tiene el crédito abierto para revalidar su función en las elecciones del 27 de octubre, pero claro está que a partir del 10 de diciembre sea él o quien fuere deberá enderezar el barco y acabar con esta triste “fiesta” que le sale muy cara a los necochenses y pone en riesgo deberes indelegables del Estado como, por ejemplo, la correcta prestación del servicio de salud.

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