El COVID se llevó al exfutbolista Leopoldo Jacinto Luque y al chasista Alberto Canapino este lunes

El lunes 15 de febrero se vistió de luto para el deporte argentino, ya que no sólo falleció un ícono del fútbol nacional como Leopoldo Jacinto Luque, sino que también se dio a conocer la muerte de Alberto Canapino, un preparador referente del automovilismo nacional, papá del multicampeón Agustín.

En cuanto al exdelantero y campeón mundial con el seleccionado argentino de fútbol en 1978, falleció a los 71 años con coronavirus en la clínica de Cuyo, en Mendoza, donde estaba internado desde el 4 de enero pasado, dijeron fuentes de ese centro asistencial.

 

Luque estaba alojado en una sala de terapia intensiva, adonde llegó tras haber contraído la Covid-19, un cuadro que se complicó por su condición de paciente de alto riesgo, con patologías cardíacas y diabetes.

Según señalaron las autoridades de la clínica, hasta el viernes pasado estaba con parámetros normales y se había decidido despertarlo paulatinamente. Sin embargo, sufrió una arritmia y los médicos tuvieron que volver a dormirlo.

El ex campeón sufrió en la mañana del lunes un paro cardíaco, del que fue recuperado por los profesionales de la salud que lo asistieron. De todos modos, el daño era irreversible a nivel neurológico y no soportó el cuadro general, por lo cual falleció por la tarde.

Un temible artillero

Luque nació en la ciudad de Santa Fe el 3 de mayo de 1949 y en su extensa trayectoria jugó en Unión de Santa Fe, Sportivo Guadalupe de Santa Fe, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Central Norte de Salta, Atenas de Santo Tomé, Rosario Central, River Plate, Deportivo Tampico de México, Racing Club, Santos de Brasil, Boca Unidos de Corrientes, Chacarita Juniors y Deportivo Maipú de Mendoza.

Como entrenador, se desempeñó en Unión de Santa Fe, Central Córdoba de Santiago del Estero, Belgrano de Córdoba, y Deportivo Maipú, Gimnasia y Esgrima, Independiente Rivadavia y Argentino, estos últimos cuatro todos de Mendoza.

Fue un temible artillero en su paso por Unión y River Plate y una de las máximas figuras que de la selección que ganó el Mundial de 1978 disputado en Argentina, de la mano del entrenador César Luis Menotti.

El mundo del fútbol lamenta su partida

Los campeones del mundo Ubaldo Matildo Fillol y Alberto Tarantini reflejaron su dolor en sus cuentas personales de Twitter.

«Hasta siempre, querido amigo Leopoldo. Se fue una gran persona, un compañero formidable y un jugador excepcional. Fuiste un ejemplo para todo el plantel en el 78. Gracias por lo que le diste al fútbol argentino. Abrazo del alma para toda su familia. Te vamos a extrañar», escribió el Pato, compañero de Luque en River y el seleccionado argentino.

«Descansa en paz querido amigo y compañero. Mucho dolor en todos tus compañeros, hasta siempre campeón, mis condolencias a su familia», manifestó Tarantini.

Mario Alberto Kempes, leyenda viva del fútbol argentino, subió dos posteos a su cuenta de Instagram con el siguiente mensaje: «Se nos ha ido un grande, gran amigo y compañero. Quiero hacer llegar mis más profundas palabras de condolencias a su esposa Claudia y a todos sus familiares y amigos. Paz a sus restos. Vuelta alto, amigo!».

River Plate, Unión de Santa Fe y Rosario Central expresaron respeto en sus respectivas cuentas de Twitter.

«Despedimos con profundo dolor a Leopoldo Jacinto Luque, figura histórica de nuestro Club, héroe del 78 y gloria del fútbol argentino. Hasta siempre, campeón del Mundo», publicó River, el club en donde Luque ganó cinco campeonatos locales.

«El club Unión lamenta con profundo pesar el fallecimiento de Leopoldo Jacinto Luque y acompaña a su familia en este difícil momento. Surgido de las inferiores tatengues, jugó en Primera entre 1973-1975 (subió a Primera División en 1974) y 1981 y fue DT en 1986. ¡Hasta siempre, campeón!», expresaron desde la entidad ‘tatengue’

Rosario Central también se adhirió a los mensajes de despedida: «Despedimos con profundo dolor a Leopoldo Jacinto Luque, ex jugador de nuestra institución y Campeón del Mundo ‘78», sostuvo.

San Lorenzo consideró a Luque «una gloria del fútbol argentino» y a la vez «un enorme delantero» que se consagró en el seleccionado argentino con el Mundial de 1978. «Acompañamos a sus familiares y seres queridos en este duro momento», agregó la cuenta de Twitter del Ciclón.

Belgrano de Córdoba envió condolencias para familiares y allegados como recuerdo del paso de Luque como entrenador en 1989.

Conmoción en el automovilismo: murió Alberto Canapino, uno de los mejores preparadores de la Argentina

En tanto, también se dio a conocer un golpe fuerte para el automovilismo argentino por el fallecimiento de Alberto Canapino, uno de los mejores preparadores del país y que alistó a once autos que fueron campeones del Turismo Carretera, entre ellos los cuatro que logró su hijo Agustín Canapino en 2010 y de 2017 a 2019. El chasista falleció a los 57 años luego de padecer COVID-19.

Canapino padre contrajo el virus hace diez días y según informó una fuente cercana a la familia, no tenía enfermedades preexistentes. Estaba internado en el Sanatorio Otamendi de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y ayer se complicó su estado por lo que fue derivado a terapia intensiva. Hoy a las 14:15 su cuadro se complicó y falleció tras sufrir un paro cardíaco.

La noticia fue un mazazo para todos los suyos en una jornada en la que a las 15:00 horas estaba pactada la presentación del auto de Agustín, la cupé Chevrolet con la que el piloto de Arrecifes iba a luchar para recuperar el campeonato.

Canapino llegó al automovilismo grande de la mano de su coterráneo, Luis Rubén Di Palma, quien por iniciativa del padre de Alberto, le pidió si podía darle una oportunidad a su hijo, un joven entusiasta que empezó a hacer sus primeras armas en el primer lustro de los años ochenta. Fue ahí cuando el Loco le permitió meter mano en un Volkswagen 1500 que resultó ganador en la primera fecha del TC 2000 de 1986 en Balcarce. El veterano piloto ganó, pero su auto fue objetado por los aditamentos aerodinámicos como el alerón trasero y otro pequeño en la parte posterior del techo. Esas variantes debieron ser quitadas para la próxima carrera, pero el coche fue revolucionario y anticipó cuatro años lo que iba a pasar en la categoría cuando en 1990, todos sus autos usaron alerones y otros elementos.

Inserto de lleno en el automovilismo grande, llegó el primer campeonato de TC de la mano de Juan María Traverso. Fue en 1995 cuando le alistó el Chevrolet al Flaco de Ramallo, misma temporada en la que estuvo a cargo del Peugeot 405 de TC 2000 con el que el propio Traverso logró su último título en la especialidad. Ambos repitieron la gloria en el TC en 1996, pero para 1997 se rompió el vínculo.

Sin embargo, en 1998 se reivindicó de la mano de un joven de 25 años llamado Guillermo Ortelli, que en ese momento fue el campeón más joven del TC, también con un Chevrolet. Luego Alberto obtuvo otros campeonatos en la popular categoría preparando los autos de Juan Manuel Silva (Ford/2005), Norberto Fontana (Dodge/2006) y Christian Ledesma (Chevrolet/2007).

Aunque el joven Agustín demostró de qué estaba hecho y en 2008 ya ganó su primera carrera en el automovilismo grande, fue en el Top Race, en La Plata. Ese año también se coronó en el TC Pista, siempre con la atención en el chasis de su padre, y en 2009 se dio el debut en el TC, donde en 2010 batió el récord de precocidad de Ortelli con apenas 20 años. La dupla Canapino-Canapino repitió sus laureles entre 2017 y 2019, para redondear los once campeonatos en el TC como chasista, una marca inigualable hasta hoy. Fue campeón con tres de las cuatro marcas y solo le faltó coronarse con Torino.

En 2020 estuvieron cerca, pero algunas fallas con los motores le impidieron a Agustín llegar con posibilidades reales a la última fecha corrida en San Juan. Este año iba por la revancha y había reforzado su estructura con la de otro equipo, el RUS Med de Mauro Medina y juntos conformaron la flamante Squadra Canapino con base en Arrecifes. Había muchas expectativas en el próximo fin de semana en La Plata, donde el TC arrancará su temporada 2021. Ya no será lo mismo para Agustín, no tendrá a su preparador por excelencia y por sobre todo, ya no tiene a su padre.

Mejora constante

Además, llegó a involucrarse en el Dakar con un vehículo que preparó un vehículo ciento por ciento argentino para la categoría autos, que supo completar la carrera más dura del mundo.