Por Dr. Mario Ferrari (*)

El Covid 19 alteró la vida de la humanidad o gran parte de ella en unos pocos meses, gran desconcierto aún, el mundo desarrollado y no desarrollado no puede hallar ni la cura ni la vacuna que nos inmunice a todos. El Covid 19 es un virus complejo mutante, desconcertante en algún punto. Se llegará a su control, pero no se sabe cuándo ni dónde.

El coronavirus lleva su carga de muertos, pero la cuarentena eterna, llena de incertidumbre, también mata.

No hay plazos sino unos objetivos para aplanar la curva de contagio, hasta que se puedan obtener más recursos de infraestructura médica para poder contener la pandemia, pero el presidente ha puesto todo el esfuerzo en la salud, estableciendo una falsa dicotomía entre salud o economía cuando en realidad es salud y economía, porque ambas son interdependientes.

La Argentina fue impactada por la pandemia en un escenario de 10 años sin crecimiento económico, de recesión, deuda externa, pobreza en crecimiento y con fuerte caída de la actividad y empleos…. y la deuda externa y el default , enorme presión fiscal o sea sobre llovido mojado.

La cuarentena que se prolonga y se prolongará por consejo de los infectólogos hasta la primavera al menos sirve para generas algunas patologías, peligrosas al sistema de vida común. A saber: los poderes legislativos y judicial están paralizados sin razón, los casos de corrupción por compras directas dada la emergencia son la regla, (y todavía se sabe poco), a su amparo por causas ideológicas y objetivos políticos se liberan presos, no hay control alguno de los actos de gobierno ni de las medidas que se toman, se avanza sobre la Justicia para obtener el objetivo de la impunidad. O sea, campo orégano para el oficialismo.

El gobierno empezó bien con el tema de la cuarentena, de las más exitosas del mundo pero en un país sin los recursos para poder sostenerla por tiempo indeterminado.

Los paliativos económicos librados por el gobierno a fuerza de emisión, llegaron a los sectores más vulnerables de la población, razonablemente bien, más allá de la ayuda social privada, (comedores, ONG, iglesias) y la propia solidaridad social.

No fue tan efectiva la ayuda a las pymes (principales dadores de trabajo del país), ya que los créditos (caros por cierto, dada la situación, al 24%) , canalizados a través de los bancos, llego a solo un tercio, dado que la banca, exitosos ganadores de la pobre economía argentina, no arriesgaron mucho, y fueron tan conservadores y cuidadosos, que poco aporte hicieron. Era imposible calificar a esos créditos de salvataje. Menos salarios pagos, mas quebranto. La patria financiera es siempre egoísta.

Tampoco viene siendo feliz el aporte a autónomos y monotributistas, se anunció que serían créditos a tasa 0% pero no se pueden implementar porque aún  la AFIP no le dio los datos a los bancos.

Es decir, del anuncio a la gestión real de las ayudas estatales hay un campo de distancia, y no siempre se concretan y quedan en anuncios. Los primeros perdedores del esfuerzo son los salarios, los empleos y también serán las empresa , muchas de las cuales pasaran a ser concursadas o quebradas o directamente desaparecidas.

La caída de la economía se estima entre un 6 y un 11% del producto bruto, la salida será costosa, larga y llevara un enorme esfuerzo, mejor que sea sin default, eso agravaría el panorama

Sin economía tampoco se puede sostener el sistema de salud, no se puede seguir emitiendo moneda alegremente, la bola será imparable y peor el remedio que la enfermedad. Esta es la realidad.

Llegó el tiempo de que el gobierno deje de estar enamorado de la cuarentena y de la buena imagen que conserva el presidente, para pasar a ser un gobierno no solo de infectólogos , sino de un conjunto multidisciplinario que contemple la salida del aislamiento y que el país vuelva a ser productivo (a estas alturas, las cadenas de pago están cortadas y los precios alocados).

También deben empezar a funcionar los poderes legislativos y judiciales y volver a ser una república y no una autocracia de hecho.

Es tiempo de convocar al famoso Consejo Económico Social, que tanto le gusta a Fernández y definir una ruta de salida, que vuelva previsible lo que hoy es imprevisible. Hay que comenzar a dibujar el horizonte hacia donde la sociedad debe ir, pero en conjunto, no con la sola mirada del peronismo gobernante.

Es una tarea demasiado grande para un solo hombre o sector o gobierno, es el momento de la solidaridad y el aporte de todos, puesto que las circunstancias son excepcionales y la forma de salir también debe serlo.

Comprobado está, que sectores que hoy trabajan con protocolos bien aplicados, no han tenido bajas de personal por el Covid 19, es decir que se puede, paso a paso y sin detenerse ir abriendo las actividades y zonas del país, para que vuelva la actividad productiva.

Se requerirá un gran apoyo de la banca en general y el Banco Central deberá tomar la guía y aplicar su poder de fuego, cosa que no hizo hasta ahora, para que el sector bancario privado haga su apoyo a la causa de la recuperación del país.

O nos ponemos en eso, o invertimos desde ya en más merenderos, comedores, desayunadores, y bolsas de comida para los millones más que se incorporarán a los existentes. Ya está pasando.

Está claro que no hay plata y la que hay no alcanza a todos. En toda guerra, ya que está de moda hablar de guerra, durante la misma se prepara la postguerra, que a veces es más difícil que la batalla misma.

Hay que compatibilizar entonces el sistema institucional de la Constitución, la salud y la economía con participación de todos.

Y por casa? En Necochea, debe seguirse un escenario similar, amplia convocatoria política, social y económica , para que en conjunto lo más ordenadamente posible, volvamos a la plenitud, que no quede todo en manos del intendente, que seamos todos parte de la ruta a seguir, comprometidos con el bien de todos.-

El disparador de esta nota fue la consulta de si yo pensaba que habría más muertos por el coronavirus que por la economía. Estoy convencido que habrá menos muertos por el Covid 19 y que además los podremos contar, que por una economía devastada, llena de incertidumbres.

Depresiones, suicidios, problemas cardiacos y otros, serán las causas formales de muertes de muchos, incontables, pero como causa en la pandemia de la económica. Es salud y economía, es solidaridad y no aislamiento político.

(*) Abogado. Ex concejal de la Unión Cívica Radical

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