La boxeadora necochense, Jorgelina Jota Guanini se coronó campeona mundial en Concordia, Entre Ríos, tras derrotar por puntos en 10 rounds a Débora Dionicius, que venía invicta.

La pelea se llevó a cabo en el Club Atlético Ferrocarril de Concordia, la oriunda de Villaguay, Débora La Gurisa Dionicius expuso por decimotercera vez su Título Súpermosca de la Federación Mundial de Boxeo, frente a la necochense Jorgelina Jota Guanini, octava en el ranking de la categoría. La velada fue promovida por Argentina Boxing Promotions.

En un combate que podría haber caído para cualquiera de los dos bandos, los jueces dictaminaron las victoria de Guanini (9-1-1 1KO) en decisión dividida tras diez asaltos, que de esta forma le arrebató a Dionicius (28-1-0 6KO) el Título Mundial Supermosca FIB, tras casi seis años de reinado. Las tarjetas de los jueces fueron las siguientes: Manuel Veliz (96-94 Guanini); Javier Geido (96-94 Guanini) y Néstor Savino (96-94 Dionicius).

La joven boxeadora dio sus primeros pasos en el boxeo desde muy pequeña. “Empecé cuando tenía 15 años, con Osvaldo Saco. Hice mis inicios con él sin el consentimiento de mi papá porque él no quería saber nada con que yo practicara ese deporte. Recuerdo que me escapaba y le ponía excusas para poder irme a entrenar. Finalmente un día me encontró boxeando y fue Osvaldo quien lo ayudó a entender que esa era mi pasión. A los 16 años hice mi primera pelea, debuté como amateur. Fue en Necochea. Pelee contra una chica de Tandil y perdí por nocaut. Mi papá pensó que no iba a entrenar más pero no fue así, seguí haciéndolo cada vez con más compromiso”.

La infancia de Jorgelina tuvo sus momentos grises y el boxeo generó en la joven un espacio de resguardo y descarga. “Creo que el boxeo me ayudó para canalizar y quemar rabias internas. Fue mi clave a tierra y me ayudaba a descargar cuando las cosas no andaban bien y sigue siendo así hasta el día de hoy. Yo siempre digo que a veces duelen más los golpes de la vida que los de cara”.

En relación a la pelea, Jorgelina contó cómo llegó a la instancia de competir por un título mundial. “El año pasado me fui a España a probar suerte porque acá la situación del boxeo estaba parado. Pelee un título mundial y lo perdí. Volví a Necochea y surgió la posibilidad volver a pelear por el título mundial en Entre Ríos. No lo dude, sabía que era difícil, yo solo tengo solo 10 peleas ganadas y ella tenía 28 invictas. Me aferré a Dios, me tuve mucha fe y finalmente logré la victoria”.

“Todas las lágrimas que salieron ese día valieron la pena porque se entrena con dolor de panza, con frio, prohibiéndote un montón de cosas. El sudor, las lágrimas y todo el esfuerzo hecho hasta llegar ahí, valieron la pena. Dentro de 90 días tenemos la primera defensa exigida por el Consejo Mundial, será en Necochea”, concluyó la campeona mundial.

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