Ya cerca de finalizar el mandato del intendente Facundo López, el moderno edificio anexo municipal, para el cual se había llamado a licitación y había propuestas de empresas interesadas, se ha convertido en una simple fantasía más.

Desde el año 2017 la Municipalidad había empezado a hacer grandes anuncios y declaraciones acerca de una obra que aparentemente estaría terminada antes de que el equipo de Facundo López llegue al final de su gestión. Se trata del edificio anexo de la municipalidad que hoy, a semanas de que concluya el mandato del intendente, no se ha empezado y, por lo tanto, no está ni cerca de ser un objetivo que se pueda cumplir.

No obstante, los anuncios fueron recurrentes e incluso se llamó a licitación y hubo propuestas superadoras de empresas interesadas en el trabajo que, finalmente, quedó en la nada.

Por ejemplo, en mayo del año 2017, se anunciaba oficialmente que el intendente municipal y el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia, Roberto Gigante, habían firmado un convenio marco para ejecutar cinco obras en el Distrito por un valor de alrededor de 75 millones de pesos, que «sin dudas» llegarían «para potenciar la infraestructura de la ciudad y mejorar así la calidad de vida de los vecinos, prioridad para la actual gestión».

Entre esas obras no solo estaba el Anexo, sino también el Natatorio Municipal de Quequén, el Natatorio «Ciudad de Necochea», el reacondicionamiento del sistema de provisión de agua y el recapado de la Avenida 75 (trayecto entre la Avenida 42 y 62).

De todo eso, hoy hay poco y nada, a excepción de los trabajos en la avenida 75 que ha tenido una notoria mejoría y el arreglo de algunos pozos de agua que ahora tienen un mejor monitoreo.

Mediante ese convenio, la provincia transfería parte de los fondos y el municipio licitaba, ejecutaba y completaba los fondos de estas obras.

En noviembre de ese mismo año, tres empresas necochenses se presentaron a la licitación a la que había llamado la Municipalidad, con el fin de construir el edificio anexo que había sido prometido con bombos y platillos.

La obra en el inmueble ubicado en pleno centro, en 56 entre 59 y 61, contaba con un presupuesto oficial de $ 30.073.931,52 y pretendía ser un moderno edificio con mucha luminosidad, mucho vidrio en el frente, ascensores, entre otros detalles que parecían buenos para darle un aire nuevo al centro de la ciudad pero que finalmente terminaron siendo una fantasía.

Según el convenio que tenía el municipio con la Provincia, el plazo de la primera fase de la obra era de 8 meses, por lo que se estimaba que la construcción iba a empezar a mediados del año pasado, con la promesa de brindar mayor comodidad a los vecinos en las diferentes oficinas de atención directa al público.

Hoy en día, con un color político diferente al del gobierno provincial y nacional, la gestión actual puede poner como excusa para la no realización de obras algunas medidas económicas vinculadas a decisiones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

Entre esas medidas, está la determinación del Gobierno nacional de eliminar el Fondo Federal Solidario, lo que significó una pérdida importante en los ingresos que la comuna puede destinar a infraestructura.

En este sentido, haberse cambiado hacia el Frente de Todos ha sido la coartada ideal para que Facundo López pueda poner en el ámbito nacional o provincial las responsabilidades por el no avance de las obras prometidas en la ciudad.

De esta manera, habiendo ya pasado muchos meses, ha quedado claro que la tan anunciada obra ha tenido como destino el olvido y quizá nunca se concrete.

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