Por Carlos González Oronó

Así como cuando se produjo el último brote de contagios de Covid 19 en Necochea, la sociedad se partió en dos: entre los que exigían nombres de los afectados y los que consideraban que había que proteger la intimidad personal, por estas horas se abrió un nuevo y fuerte debate en las redes sociales.

La decisión del municipio de Necochea de permitir que pacientes de otras ciudades vecinas puedan utilizar las camas extra hospitalarias de aislamiento e internación, disparó la polémica en nuestra comunidad: ¿hay que dejarlos entrar a nuestra ciudad?

Sin embargo, conviene remarcar algunas cuestiones para ilustrar a quienes opinan del desconocimiento, quizás por el fuerte temor que genera esta enfermedad altamente contagiosa y que logró alterar al mundo entero.

-El sistema de camas extra hospitalarias es solidario.

-Están fuera del Hospital Municipal «Dr. Emilio Ferreyra».

-Son destinadas a personas que no cuentan con las mejores condiciones socioeconómicas para cumplir con el aislamiento en sus hogares.

-Sirven para cumplir el aislamiento en casos con síntomas leves del Covid 19.

-Serán utilizadas en caso de que colapse la cantidad de camas ocupadas en otros distritos de la Región Sanitaria VIII, que Necochea comparte con Mar del Plata, Miramar, Lobería, Tandil, San Cayetano, Balcarce y otros municipios de la zona.

-Necochea sólo pondrá a disposición 30 o 40 camas de las 220 con que cuenta en diversos establecimientos hoteleros.

¿Es un riesgo traer pacientes contagiados de otras ciudades a Necochea? Quizás lo sea. Pero por estas horas ha quedado potenciado un debate casi ideológico entre quienes opinan que nadie de afuera debe entrar y los que razonablemente piensan que el sistema de salud pública debe ser -de hecho lo es- solidario.

¿Nos gustaría a los necochenses que nos brindaran atención sanitaria en otra ciudad? Seguramente que sí.

Nadie puede pensar, con cierta lógica que de la noche a la mañana vayan a llegar a Necochea 200 pacientes infectados, cuando sólo pondrá a disposición 30 o 40 y sólo para vecinos de municipios vecinos y no del Conurbano como muchos piensan.

Lo cierto es que la pandemia -por temores de naturaleza humana o no- ha potenciado el desprecio hacia el prójimo y desnudó las peores miserias humanas, al registrarse algunos hechos que tienen como protagonistas a aquellos que ven a los contagiados como «cuasi delincuentes» o personas para discriminar, sin distinción de clases sociales.

Más allá de que hay un debate ideológico innegable, de posturas mezquinas y de posiciones extremas, lo cierto es que buena parte de la sociedad respondió con una postura (¿razonable?) de «tolerancia cero» o, lo que es peor, de «solidaridad nula».

 

 

 

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