La irresponsabilidad de los vecinos y la gran cantidad de perros en las calles hacen que el panorama nocturno sea bastante desagradable

Necochea posee problemas fundamentales en cuanto a la limpieza de la ciudad y, el principal de ellos, no tiene que ver con la falta de interés de la gestión municipal sino que es responsabilidad pura y exclusiva de los ciudadanos.

Uno de los principales inconvenientes con respecto a este tema es que, por más que sea muy conocido el horario de recolección diurna y nocturna, hay un importante porcentaje de la comunidad que saca sus residuos fuera de horario.

A esto se le suma que hay un gran número de perros callejeros en toda la ciudad, que aprovechan las bolsas de basura para buscar algún alimento que les permita sobrevivir. Aún sabiendo esto, hay gente que todavía no se ha tomado el trabajo de colocar un basurín y deja las bolsas en el piso, como facilitando el trabajo a los canes y termina quejándose por los desmanes del día siguiente.

En cualquier parte

También es verdad que muchos no han generado una conciencia turística que lleve a un mayor cuidado de las calles y, por lo tanto, es muy fácil caminar por Necochea y ver a algún individuo arrojando colillas de cigarrillo, papeles de caramelos o cualquier otro elemento a la calle, sin esperar a llegar a un cesto de basura cercano. Incluso hay quienes bajan la ventanilla del auto y vacían los papeles del cenicero. Como agravante, se puede pensar que estas personas lo hacen como un hábito y no como una cuestión excepcional.

En cuanto a los perros, el trabajo de las protectoras de animales es admirable pero insuficiente, mientras que las campañas de castración llegan solo a las mascotas. De esta manera, decenas de perros siguen viviendo en las calles de la ciudad y, lógicamente, tienen que alimentarse de algún modo.

Culpar a los perros sería inútil e incorrecto. Lo correcto sería que los comercios y viviendas tengan su cesto de basura a una altura justa para que los animales no lleguen a romper las bolsas. Algo que parece común y lógico pero que, evidentemente, no ocurre.

La mala costumbre de los recolectores

Aquí hay que destacar que por más que los vecinos se muestren incentivados a colocar cestos de basura o poner las bolsas en otro lado que no sea la vereda, los recolectores de residuos tienen un mal hábito.

Para hacer más rápido su trabajo, sobre todo de noche, una o dos personas corren sacando las bolsas de todos los cestos de la cuadra y las amontonan sobre el asfalto por varios minutos, hasta que el camión pase y las puedan cargar todas juntas. De esta forma, no tienen que estar parando cada tres metros para sacar la basura de cada frente.

Aquí es donde nuevamente intervienen los perros callejeros, que están esperando tener la oportunidad de que alguien les baje esa “comida” inalcanzable que está en las alturas.

Queda claro, entonces, que tener la ciudad limpia debe ser un compromiso de todos y se colabora con actos sencillos tales como: sacar la basura en los horarios que corresponde; dejarla en un cesto alejado del piso; no querer simplificar la recolección dejando las bolsas amontonadas en el suelo y manteniendo una constante limpieza de las calles por parte de la municipalidad. Con estos actos simples y una mentalidad de ciudad turística que debe llamar a visitarla, Necochea crecerá con más facilidad. Pues nadie quiere visitar una ciudad sucia.

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