Así lo explicó la presidenta de la Asociación local de Hoteles, Claudia Calvo, en una nota realizada por el periodista Carlos González Oronó en el Programa “Voces de la Ciudad”, que se emite por Radio puente FM 104.3.

“No llegamos a abrir los hoteles. El decreto salió la otra semana, presentamos los papeles y una declaración jurada, y a mí me llegó la habilitación el miércoles, pero el viernes con todo lo que pasó, decidimos no abrir y volvimos a foja cero”, recapituló Claudia Clavo, para expresar que “llevamos 75 días cerrados”.

La empresaria mostró una visión al corto plazo al manifestar que “me proyecto a los próximos meses. El problema lo tenemos porque hemos cerrado el 18 o 19 de marzo. Estábamos muy ilusionados porque podíamos llegar a abrir y lo teníamos proyectado para el 1° de junio con todas las precauciones, protocolos y lo que se ha invertido para los cuidados, pero de repente nos encontramos con una marcha atrás y una inseguridad total, que lleva a replantearte un montón de cosas”.

Incluso, sostuvo que  hubo gente de hoteles que “empezó a reinvertir para prepararse, lo cual no es nada barato, y con esto algunos dieron marcha atrás y otros siguen, porque en algún momento se sabe que esto se va a reabrir. Hay que estar preparados igualmente, aunque hoy hay una incertidumbre total”.

Además, Calvo no solasyó que en paralelo a la crisis que genera la pandemia, “hay que los servicios e impuestos, y tenés que pagar los salarios, porque la gente tiene que comer. Hay que tratar de mantenerlo, y si bien tenemos un porcentaje de ayuda del gobierno, después las cargas sociales y demás las tenés que pagar igual… se hace muy difícil”.

En ese marco, subrayó que “no es lo ideal que queden afuera empleados hoteleros, pero así como las grandes empresas están restringiendo su personal, hay que ver cuánto se mantiene esto en el tiempo y hasta cuándo podés solventarlo”.

En cuanto al protocolo que se venía barajando para la apertura de la actividad, aclaró que “primero la idea era no abrirlo al turismo, sino a viajantes, visitadores médicos y demás pasajeros vinculados a este contexto, y hacerlo de lunes a viernes. Cada pasajero que quiere venir, con la empresa que lo quiere mandar tendrá que avisar al hotel previamente y nosotros le enviamos una declaración jurada”.

A lo que agregó que “ese formulario que te manda la empresa hay que mandarlo al Municipio, y éste te dice si puede ingresar el pasajero o no. Luego ese formulario lo tiene que tener la persona (escaneado en hoja o en celular) y cuando ingresa a la ciudad debe informar adónde va a alojarse, a qué hotel. Se hace para evitar que la gente vaya a hospedarse a departamentos o casas que no tienen ningún tipo de control”.

Igualmente,  Calvo reveló que “si hoy abrís el establecimiento no es para ganar, porque un hotel demanda calderas y luces, y sumado a los servicios, es muy costoso. Lo que podés hacer en todo caso es empezar a hacer marchar la rueda o mostrar que reabriste”, mientras que sobre los protocolos internos de un hotel aclaró que “incluye alfombra sanitizante, bastante alcohol en gel, una mampara que separe el mostrador de la recepción, barbijos; los controles remotos de televisión tiene que estar envueltos en una funda, y desayuno en la habitación”.

En el cierre de la nota, manifestó que en el sector “hay un cierto replanteo porque algunos no lo pueden afrontar. Algunos alquilan y tienen que pagar los costos. Es algo feo… tuviste una actividad tantos años y de repente por un factor ajeno se te produce un desajuste que no sabés cómo manejarlo. No sé qué pasará de acá al verano, van a cambiar un montón de cosas, pero yo hoy vivo el día a día”.

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