Algunos kilómetros y pocas horas. Es lo que nos separa del Festival Internacional de de Cine de Mar del Plata, en su próxima edición número 33. Para los cinéfilos es el equivalente a lo que puede experimentar un niño en medio de una gran juguetería. Por eso intento ordenarme y subrayar algunos atractivos puntuales. En esta oportunidad el país homenajeado será Francia, referencia cumbre para la historia de la cinematografía. El peculiar director Leos Carax es uno de los elegidos y algunas de sus mejores películas como “Mala sangre” (1986) se harán presentes durante la jugosa semana que va del 10 al 18 de Noviembre. También se evocará con justicia al director Jean Eustache con la proyección de “Le maman et la putain” de 1973. Lo más granado del tributo al cine francés será la grata presencia del ya mítico Jean Pierre Leaud, actor de enorme trayectoria habitualmente asociado a la obra de Francois Truffaut, pero que suma reiteradas presencias bajo la dirección de Kaurismaki, Garrel o el mismísimo Godard. Trataré de estar en la charla que ofrecerá el actor en el hermoso auditorio del Museo MAR sobre la costa, el Martes 13 a las 18 horas. Hago votos para que se le hagan preguntas de provecho y suban la conferencia en alguna aplicación de internet para los que queden afuera, como presumo que será mi caso.

Jean Pierre Leaud

Otra buena idea de los organizadores es la recuperación de la filmografía de Hal Ashby (“Desde el Jardín”, 1979; “Harold y Maude”, 1971), a lo que se ha sumado un promisorio documental sobre el director (“Hal”, de Amy Scott, 2018). Figura central del evento será un icono sagrado: Ingmar Bergman. En el agraciado Museo Castagnino, allí donde se empina la avenida Colon antes de precipitarse hacia la bahía de Varese, estará habilitada una muestra sobre el director que reúne, entre otras cosas, afiches originales de los estrenos de sus películas en la Argentina. La misma cuenta con la colaboración de la embajada de Suecia y el programa de proyecciones incluye tres trabajos emblemáticos y brillantes: “Fanny y Alexander” (1982), “Persona” (1966) -acaso su producto más personal y disruptivo- y “Un verano con Monika” (1953), bellísimo retrato de un ocaso amoroso que pone en pantalla la plenitud de Harriet Andersson y Lars Ekborg.

En plena Plaza Colon habrá dos actividades convocantes: estará habilitada una audioguía con dos salidas diarias que propone un itinerario temático sobre la historia del festival. Se trata de textos de Santiago Loza en la familiar y sensibilizada voz de Graciela Borges. La otra oferta allí mismo es una galería de afiches que da cuenta de la rica producción de los estudios Lumiton, la fábrica donde nació parte importante del mejor cine nacional. Se exhibirá en las salas varias obras del director Wolfgang Staudte, una especial disonancia alemana de posguerra cuyo primer film se titula “Los asesinos están entre nosotros” (1946). Maya Deren (Eleanora Derenkowsky), pionera del cine experimental, tendrá también su dedicatoria en la ciudad del eterno lobo marino. Es mucho lo que me ha quedado fuera del comentario. Por eso imagino y deseo para la semana que viene, una segunda parte con referencias directas desde la coqueta y querida sede.

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