Desde Brasil informaron que fue un “gesto” de su presidente para “descongelar la relación” con el nuevo mandatario argentino.

A pesar de haber adelantado días atrás que no enviaría a nadie a la asunción de Alberto Fernández este martes 10 de diciembre, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro bajó las revoluciones y cambió de parecer en las últimas horas. Decidió que en representación del pueblo carioca viajara a la ceremonia su vicepresidente Hamilton Mourão.

En la negociación para mejorar la relación entre ambas naciones se involucraron en forma directa el propio Fernández y Daniel Scioli, el futuro embajador en Brasilia. Ambos hicieron llegar una invitación a un colaborador muy cercano a Bolsonaro, y este último resolvió enviar a Mourão, un militar retirado que suele tener posiciones más pragmáticas que su actual líder.

Tras ratificarse la presencia del vice brasilero, el propio Mourão sostuvo a la prensa de su país que es “un gesto del presidente para que las relaciones se normalicen”.

El vínculo entre Bolsonaro y Fernández tuvo varios contratiempos desde que el peronista ganó las elecciones presidenciales. El brasilero había tomado de muy mala manera la visita del argentino -en plena campaña electoral- al ex presidente Lula Da Silva cuando aún estaba en prisión. “Demuestra un completo desconocimiento de lo que pasa en Brasil”, indicó en ese entonces. Incluso el hijo del presidente de Brasil, el diputado Eduardo Bolsonaro consideró que esa visita a Lula era “un deja vu de la campaña perdedora de la izquierda de Brasil en el 2018”.

Tras la victoria del Frente de Todos, el jefe de Estado del país vecino dijo que no quería “un éxodo de argentinos huyendo” hacia Brasil y catalogó como “la pandilla de Cristina Kirchner” a la fórmula del espacio ganador de los comicios. Agregó también que pertenecen a la misma línea que la expresidenta brasileña Dilma Rousseff; el mandatario venezolano, Nicolás Maduro; y los fallecidos gobernantes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro.

Fernández también lo cruzó y dijo: “Celebro que hable mal de mí: es racista, misógino y violento”.

Pero tras los chispazos, al menos desde el Frente de Todos, buscaron bajar la tensión con el mayor socio comercial de la Argentina. El propio Fernández pidió no contestar más a los agravios y confirmó a Scioli como embajador en Brasil para que intente mejorar a relación.

Antes de confirmar a Mourão, Bolsonaro había dicho que enviaría a Osmar Terra, ministro de Ciudadanía de Brasil. Pero luego se arrepintió y canceló cualquier representación de funcionarios brasileros.

Ahora la confirmación de la presencia del vicepresidente de Brasil abre las puertas a que la relación se mantenga por las vías institucionales.

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