El anuncio que hizo el Gobierno de avanzar en la universalización de los medios de pago en el transporte público capturó el interés de todo el sector financiero argentino, que encuentra allí una oportunidad muy atractiva para desarrollar sus negocios. Se trata de un universo de 6 millones de usuarios por día que utilizan su tarjeta SUBE.
Si la decisión del Gobierno se concreta, esta tarjeta plástica dejará de ser la única herramienta para pagar los viajes en colectivo, tren y subterráneo y convivirá con billeteras virtuales, códigos QR y tarjetas de crédito y débito.
La semana pasada, el vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció en conferencia de prensa en la Casa Rosada que habían retomado la decisión de «liberar el sistema de pago en el transporte público para que se pueda abonar con el teléfono o tarjetas de crédito”.
“Esto sólo no significa una simplificación del servicio que se creó hace 15 años y sigue dependiendo de la carga en un kiosco, sino una federalización del sistema que beneficiará a una buena parte de los argentinos”, añadió Adorni, sin dar mayores precisiones sobre el proyecto.





