Foto con intendentes, sello propio y encuentro federal. Mientras el peronismo aúna esfuerzos a nivel nacional para frenar la ley Bases en el Congreso, los movimientos en la Provincia de Buenos Aires continúan a la orden del día. Los primeros pasos de Axel Kicillof en la semana dan cuenta de que el gobernador está decidido a conducir una aventura política con su estampa dentro de la interna del justicialismo bonaerense.
El pedido de Cristina Kirchner para desescalar la interna parece haber caído en saco roto. Sucede que el reclamo de la expresidenta no llegó precisamente desde un púlpito neutral, sino desde el escenario que compartió con la alcaldesa de Quilmes y camporista línea dura, Mayra Mendoza, una de las protagonistas de un enfrentamiento cada vez menos velado con la administración provincial. Kicillof, que escuchó el discurso desde la primera fila, quedó afuera de la postal oficial.
También los intendentes de La Plata, Julio Alak, y de Ensenada, Mario Secco, y los dirigentes Elizabeth Gómez Alcorta; el secretario general de los metrodelegados, Alberto Pianelli; y el exlegislador José Cruz Campagnoli.
Desde la gestión provincial, sin embargo, relativizaron el lanzamiento de Patria y Futuro. «Son compañeros que se organizaron para conformar un espacio de militancia porque no estaban contenidos en nada de lo que había», indicaron ante la consulta de este medio. No obstante, destacaron que, en estos momentos, «siempre es interesante tener espacios donde discutir las políticas del Gobierno nacional y el ataque a la Provincia por parte de Milei».
Tal relevancia tiene la compulsa PJ en la Provincia que el propio Alberto Fernández habló al respecto tras su largo letargo en cuarteles de invierno. «Si Kicillof quiere liderar el proceso, tiene que ganar autonomía respecto a Cristina», evaluó el expresidente en una entrevista con el canal Cenital.





