Miércoles 26 de junio. 10:30 am. Cristina de Kirchner se sorprendió al ver las declaraciones del hombre que la quiso matar. No porque fuera algo novedoso lo que Fernando Sabag Montiel estaba relatando, sino por el impacto de escuchar a un asesino confeso -a su asesino confeso- que no se arrepiente de nada y hasta lamenta no haber logrado el tiro de gracia.
“Matar a Cristina”, dijo el hombre de 37 años, cuando le preguntaron cuál había sido su objetivo la noche del 22 de septiembre de 2022. La expresidenta escuchó estas y algunas otras palabras que salieron de la sala AMIA de los tribunales de Comodoro PY vía YouTube. Si bien no siguió el relato completo en vivo, sí fue escuchando de a tramos y se fue informando a lo largo de las más de tres horas que duró la declaración del imputado.
Ante sus interlocutores habituales insistió en que “gracias a Dios” no está en su memoria el momento en el que Sabag Montiel gatilló a centímetros de su cara. Hecho que relató con lujo de detalles el propio acusado sin que le temblara la voz. La conmoción a nivel humano es inevitable, dice alguien que la acompaña en forma cotidiana desde hace años.
En primer lugar, Brenda Uliarte. Acusada de coautora del intento de magnicidio quiso declarar, se auto incriminó y se arrepintió. Luego fue el turno de Nicolás Carrizo, partícipe necesario del hecho, quien pidió perdón y dijo que es inocente. La defensa no le cree a ninguno de los dos. Ni a Uliarte, quien intenta mostrar insania para evitar ser enjuiciada, ni a Carrizo, cuya coartada es decir que los chats que lo involucran eran “un chiste” y nada dijo sobre el arma calibre 22 que aportó al grupo.
Luego de las indagatorias a los únicos tres imputados de la causa, comenzó la ronda de testigos. Dos militantes relataron bajo juramento cómo interceptaron y atraparon a Carrizo y cómo la policía de la Ciudad hizo inteligencia los días previos para espiar a la militancia kirchnerista, mientras no advirtió que hacía varios días que “Los Copitos” merodeaban la casa de Cristina.





