Víctor D’Annunzio, tesorero de la Biblioteca Popular de Quequén y con 86 años de vida, expresó en “Voces de la ciudad” su profunda preocupación por la crítica situación que atraviesa la institución fundada en 1996 debido a la falta de apoyo del gobierno nacional a través de la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares). La falta de subsidios extraordinarios ha puesto en riesgo la continuidad de la biblioteca, un emblema cultural de la comunidad en la calle 519.
D’Annunzio explicó en diálogo con el periodista Jorge Gómez que, históricamente, la biblioteca ha lidiado con dificultades financieras, pero en el último año la situación se ha agravado notablemente debido a los retrasos en los aportes de la CONABIP. “CONABIP nos ha retrasado el envío del aporte anual para gastos corrientes. El año pasado recibimos 1.100.000 pesos en dos cuotas, pero este año no se ha realizado ninguna transferencia, mientras los gastos siguen aumentando”, señaló.
El tesorero indicó que la biblioteca debería recibir de CONABIP alrededor de 90.000 pesos mensuales, una cifra que resulta insuficiente para cubrir los gastos operativos de la institución, que cuenta con tres empleadas. “Tenemos una bibliotecaria de 4 horas, que cobra 460.000 pesos, y dos auxiliares con sueldos menores, además de las cargas sociales. Esto nos genera un déficit mensual de entre 300.000 y 600.000 pesos”, detalló D’Annunzio.
Ante este panorama, la biblioteca ha recurrido a préstamos y donaciones temporales para cubrir los gastos, pero estas soluciones no son sostenibles a largo plazo. Eventos a beneficio, como la reciente media maratón, rifas y el aporte de empresas, ayudan a paliar la situación, pero no logran cubrir completamente las necesidades de la biblioteca.
Con alrededor de 100 socios activos y un esfuerzo constante por parte de la comisión directiva, la continuidad de la biblioteca está en discusión. «Hay muchas ideas brillantes, pero nadie las puede poner en práctica sin los fondos necesarios», lamentó D’Annunzio, quien aseguró que la situación será tratada en la próxima asamblea, donde se discutirá la viabilidad de mantener la biblioteca en funcionamiento.
“No creo que se cierre la biblioteca, pero la verdad es que hemos llegado a un punto crítico”, concluyó, subrayando que, a pesar de la adversidad, “la comisión no quiere cerrar y varios miembros han aportado dinero de su propio bolsillo para mantener la institución abierta, y tenemos una esperanza de que alguien nos ayude para la salvación de la biblioteca”.







