Con tono de preocupación, así lo reconoció Marisa García de la tradicional Casa Prieto de Necochea-Quequén, quien dialogó con el periodista Jorge Gómez, en el marco del programa Voces de la Ciudad que se emite a través de Estación FREE, 90.3 en FM.
Al hablar sobre cómo está el mostrador en el otoño necochense manifestó Marisa que “está difícil porque la venta viene cayendo significativamente desde hace un tiempo. De todas maneras el clima no ayuda porque tampoco es común en esta época del año este tipo de temperaturas”, suponiendo que “cuando empiece a hacer un poco de frío la gente saldrá a comprar un poco más, pero la realidad es que está muy difícil”.
De todas maneras, fue al punto de la cuestión al señalar que “la gran mayoría de los jóvenes ahora compra por internet desde la comodidad de su casa”, reconociendo que “el formato de negocio como el nuestro tiende a desaparecer lamentablemente, y nos damos cuenta por el segmento de gente con el que trabajamos, son de 45 años en adelante, que es la gente que le gusta ver la calidad de la mercadería, tocarla, probarse”.
Pero “la gente joven tiende a comprar por el comercio electrónico, sobre todo después de la pandemia, ese formato vino para quedarse”, apuntó, indicando que “nos damos cuenta de que la gente no tiene poder adquisitivo y lo primero que recorta es la indumentaria porque se va arreglando con lo que puede y tiene, entonces lamentablemente el nuestro es uno de los rubros más afectados”.
Casa Prieto tiene 65 años de actividad comercial, y Marisa manifestó que “somos tercera generación con mi hermana Claudia, que me ayuda desde Mar del Plata. Hemos ido cambiando con el paso de las épocas pero no es fácil sostenerlo”, revelando que “estamos analizando la posibilidad de abrir una página web y que la gente pueda acceder, e implementar la venta por redes sociales que no podés dejar de tenerlo, pero la realidad es que nuestro formato es la venta presencial y la atención al público”.
“Nuestros clientes casi que son como amigos, ya vamos por la cuarta generación de clientes y la marca nuestra es la buena atención al público… por supuesto que hay que aggiornarse pero no sabemos cómo seguirá esto porque el formato este tiende a desaparecer”, señaló Marisa a sus 58 años, aclarando que han llegado a tener 30 empleados y actualmente cuentan con solo dos.





