En medio del debate nacional por la posible baja de la edad de punibilidad a los 14 años, la reconocida jueza del Departamento Judicial de Necochea,
Aída Lhez, expresó su profunda preocupación sobre la manera en que se aborda la problemática de la niñez y la criminalidad en Argentina. Con más de 15 años como jueza de Garantías y 23 años en el fuero de menores, Lhez remarcó que el eje de la discusión debería ser otro: el abandono sistemático del Estado hacia los niños y adolescentes más vulnerables.
Quien dialogó con el periodista Jorge Gómez, en el marco del programa Voces de la Ciudad que se emite a través de Estación FREE, 90.3 en FM afirmó con contundencia que “el tema de menores ha sido mi vida”. Hasta hace poco, Lhez se desempeñaba en el Juzgado de Responsabilidad Juvenil, por lo que su voz emerge desde una trayectoria comprometida y con profundo conocimiento de las realidades que atraviesan a niños en conflicto con la ley.
Durante su reflexión, la magistrada señaló que el foco está siendo desviado. “Se hace mucho énfasis en si un niño mata, pero no se analiza cuántas muertes se producen por hechos de menores en comparación con, por ejemplo, la ruta 88 que va a Mar del Plata, donde muere muchísima más gente”, expresó, sugiriendo que hay prioridades distorsionadas en la agenda pública y mediática.
Lhez cuestionó duramente el planteo simplista de que bajar la edad penal resolverá los problemas de inseguridad: “Se pretende vender a la sociedad una falsa solución. La baja de la edad de punibilidad no soluciona nada si el Estado no cumple con su obligación de brindar contención, salud, educación y amor a los niños desde la primera infancia”.
Profundizando su análisis, Lhez advirtió sobre las consecuencias del abandono estructural durante los primeros años de vida, una etapa clave para el desarrollo del cerebro, la personalidad y la autoestima:
“Un niño que crece sin amor, sin cuidados, sin alimento, aprende que no es merecedor de nada. Se siente excluido desde el comienzo, y la sociedad, en lugar de revertir esa exclusión, se la confirma todos los días. ¿Cómo va a importarles la vida de otro si ni su propia vida les importa?”, se preguntó con dolor.
Para la jueza, no se trata de eximir responsabilidades, sino de comprender los orígenes del problema: “Empezamos en menores y muchos terminan en Batán como adultos. Y eso también es un fracaso del sistema”, señaló.
Aída Lhez remarcó que el Estado tiene la principal responsabilidad, pero que como sociedad también hay una indiferencia peligrosa: “Muchos niños duermen en la calle, ¿a quién le importa? ¿Quién se hace cargo de su sufrimiento?”, interpeló.
Finalmente, pidió a la ciudadanía y a los legisladores mirar más allá del castigo: “Si realmente creemos que los niños son el futuro del país, tenemos que preguntarnos qué estamos haciendo por ellos hoy. No con discursos ni con leyes punitivas, sino con acciones concretas de inclusión y cuidado”.





