El proyecto y su modificación

La normativa vigente sobre DNUs fue diseñada por Cristina Kirchner cuando era senadora para apuntalar la lógica del presidencialismo en beneficio del entonces presidente Néstor Kirchner, lo que hizo que fuera casi imposible para las oposiciones de turno la derogación de decretos del Poder Ejecutivo.

Con la modificación propuesta, según lo que se votó en el Senado, los DNUs tendrían una vigencia de tres meses desde su publicación en el Boletín Oficial.

El oficialismo contaría entonces con ese plazo para conseguir la convalidación en los plenos de ambas cámaras, de modo tal de que los efectos jurídicos de esos decretos queden en pie una vez transcurrido ese período.

A la inversa, la oposición ya no necesitaría mayoría en ambas cámaras para derribar los decretos y le bastaría con rechazarla en una sola para derogarlos.

En caso de que los decretos sean derogados, el Poder Ejecutivo no podría disponer un decreto que verse sobre la misma materia hasta el siguiente año parlamentario.

Además, con la reforma planteada, que viene con media sanción de Diputados, quedaría prohibido que un mismo decreto verse sobre más de una materia, algo que había sucedido, por ejemplo, con el polémico y resistido mega DNU 70/2023.