En el aire de Voces de la Ciudad, el ingeniero civil Gustavo Galván explicó detalles de la obra que comienza en la tradicional esquina de 64 y 57, donde se erigirá una pecera de hormigón completamente vidriada, para no afectar la visual.
La ya tradicional y céntrica cafetería “Deleite”, ubicada en la esquina de 64 y 57, comenzó a desarrollar un proceso de expansión de sus instalaciones en el que buscará ampliar su capacidad, pero sin afectar a la fachada de la casona que la alberga, que es patrimonio arquitectónico y, por lo tanto, reguladas sus modificaciones por ordenanza municipal.
El ingeniero civil Gustavo Galván, a cargo de la obra, explicó en el aire de Voces d la Ciudad que “este es un sueño que viene de años, porque el propietario quería expandir el lugar y no había una receptividad municipal, porque la Comisión de Patrimonio tenían ciertas exigencias que no estaban acordes a lo que se quería hacer, que era una ampliación en las dos plantas”.
Encargado de las negociaciones que terminaron por definir el modelo de desarrollo, el profesional especificó que “en una primera instancia se pensó en hacer una extensión con las mismas características, con la parte ampliada igual a la casa original”, aunque “la idea de ellos (la Comisión) era que la casa original quede inmaculada, porque es patrimonial”.
En ese contexto, “se pensó en una pecera metálica con mucho vidriado”, condición que fue modificada en base a las condiciones climáticas de nuestro distrito “y, lo que se hizo, fue cambiar el hierro a hormigón, que llevará un tratamiento que queda prácticamente aterciopelado y contrasta con la piedra rugosa, pintado color chapa, que se está usando mucho en Europa y queda muy lindo”, aseguró el experto en construcciones.
La idea es que “lo nuevo no se confunda con lo antiguo”, que sea “algo completamente independiente de la casona original”, aseguró sobre la pecera que se levantará en el lugar en un plazo estimado de 45 días, dependiendo de los factores meteorológicos.
Por último, el ingeniero resaltó la responsabilidad de la familia Díaz, propietaria del emprendimiento, al tratar este tema. En especial de Luciano, quien “siempre tuvo la voluntad de respetar lo que opinaba la Comisión y cada cosa que se fue sugiriendo la fue aceptando con alegría y ganas”; ofreciéndose, inclusive, a adecuar los ingresos a la nueva Ley de Discapacidad, “por lo que se construirá un acceso franco en la entrada”, reveló Galván.





