El martillero público se expresó en el programa Voces de la Ciudad, donde afirmó que “la ordenanza es de 1981 y lógicamente la ciudad ha crecido, lamentablemente en muchos casos de manera improvisada”.
Sebastián Sarasibar, martillero público de la ciudad y exfuncionario de Obras Públicas, propone un debate serio sobre el tema para tener una mejor ciudad dentro de 20 o 30 años, y argumenta que este es el momento indicado, por fuera de toda campaña política.
Para contextualizar a la comunidad, el martillero explicó que “la ordenanza es la 2005/81, que regula todo lo que es zonificaciones y usos permitidos. En cuanto a zonificación hay tres principales indicadores, fos, fot y la densidad, que es lo que se fija normalmente un desarrollador para ver si algo es potable a desarrollar. La mayor parte de los indicadores son de 1 y eso quiere decir que la superficie del lote se multiplica por ese indicador y es la cantidad de metros que puede desarrollar, y aquí se deberían actualizar tanto los indicadores como los distintos usos que han quedado atemporales. Tanto Quequén como Necochea han crecido de manera distinta a lo que era en ese momento, en 1981”.
“Lo que sí notamos y es público, es que desde 1981 la ciudad ha crecido, lamentablemente en muchos casos de manera improvisada, y siempre hacia el suroeste, pero si se hubiera alentado el crecimiento con dotación de servicios o un cambio en la regulación tal vez se podría haber crecido de otra manera, de forma ordenada en Quequén o en la Ribera, donde por ejemplo se ha crecido por un grupo de vecinos que se juntó y embellecieron el lugar, pero no porque se haya alentado desde el municipio con cloacas, agua o asfalto, que no hace más que poner en valor los lotes para que el crecimiento sea planificado”.
“Así que se necesita una actualización de esa ordenanza”, expresó Sarasibar con tono de urgencia, señalando al paso que “hay indicadores que han quedado muy en tiempo: hoy la Av. 2 está saturada y ya no se puede crecer más, tenemos la limitante del Casino y el Jardín de Rocas. Se podría pensar por ejemplo en la Av. 10 con otro tipo de indicadores, para no generar conos de sombra con edificios que no superen cierta altura, pero con un crecimiento aterrazado”.
Por lo tanto, no sólo hay una atemporalidad de la ordenanza, “sino una necesidad del crecimiento planificado, pero sucede en los Ejecutivos que estamos en campaña política cada dos años y eso hace perder de vista la planificación, porque se resuelve lo urgente: un bacheo u obras de asfalto. Con tantas campañas no planifica nadie”, enfatizó.
Finalmente señaló que “lo más serio fue en la etapa del Dr. Daniel Molina (2003-2011), que se hizo el PUA (Plan Urbano Ambiental), con participación ciudadana y de entidades intermedias, pero no hubo un acompañamiento ni sostenimiento, y las entidades intermedias tienen que tener una participación más activa en estas cuestiones porque trascienden a las gestiones”.
Asimismo, bregó porque “tiene que haber una interacción de todos los colegios de profesionales y no una reunión cada tanto porque así no hay continuidad. Por ejemplo los molinos aerogenadores del Parque Eólico: se termina el parque y empiezan los molinos, pero si vas a Miramar los molinos no están frente al mar, sino casi sobre la ruta… acá no es algo que ha sido planificado, sino que fue una idea del momento que se hizo sin dialogar ni consensuar”.





