A 18 años de la denominada «Masacre de Quilmes», en la que murieron cuatro adolescentes tras incendiarse una comisaría en la que estaban demorados y por la que 10 policías fueron condenados y otra oficial será juzgada en diciembre próximo, la madre de una de las víctimas criticó que los acusados nunca hayan ido a una cárcel, al participar de un acto de señalización en homenaje a los chicos realizado en la seccional primera y en la plaza céntrica de ese distrito.
El evento, organizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, comenzó a las 15 con el descubrimiento de una placa conmemorativa en la comisaría 1ra. ubicada en Alem y Sarmiento, donde fallecieron Elías Giménez (15), Diego Maldonado (16), Miguel Aranda (17) y Manuel Figueroa (17).
Además, familiares y allegados a los adolescentes inauguraron un Cartel de Señalización de Violencia Institucional en la Plaza Hipólito Yrigoyen, en calle Alsina, entre Yrigoyen y Gaboto.
«Estoy disconforme con lo que pasó durante este proceso que fue difícil porque a dieciocho años nunca fueron presos (los policías) y alguno todavía está en la casa incumpliendo con la prisión domiciliaria», dijo a Télam Isabel Figueroa, madre de Manuel.
Por las torturas y el incendio, fueron sentenciados a penas de entre 3 y 16 años el excomisario Juan Pedro Soria, el subcomisario Basilio Vujovic, el oficial inspector Fernando Pedreira, el cabo Hugo D’Elia, los agentes Franco Góngora, Gustavo Altamirano y Elizabeth Fernanda Grosso, y los oficiales Gustavo Ávila, Héctor Jorge Gómez y Juan Carlos Guzmán.
«Me hubiese gustado que fueran todos presos y que pagaran por lo que hicieron. No sé por qué a algunos les dieron tres años y a otro dieciseis, todos son culpables. Les dieron muchas posibilidades para que sigan libres, esa noche había once policías y los once debieron tener las mismas condenas», resaltó Isabel.





