Los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) y Al-Anon en Necochea celebran 50 años de trabajo ininterrumpido acompañando a personas afectadas directa o indirectamente por el consumo problemático de alcohol. Medio siglo después de su primera reunión, ambas agrupaciones mantienen su labor solidaria y voluntaria, sosteniendo encuentros semanales abiertos a quienes buscan ayuda.
En diálogo con el periodista Jorge Gómez, durante el programa Voces de la Ciudad que se emite por Estación FREE 90.3, Silvia, integrante de Al-Anon, repasó la historia del movimiento local y la importancia del acompañamiento mutuo. “Cumplimos 50 años Alcohólicos Anónimos y Al-Anon. Son dos grupos diferentes: uno recibe a personas que quieran dejar de beber, y Al-Anon recibe a quienes se sienten afectados por la forma de beber de otras personas, ya sea un familiar o un amigo”, explicó.
Aunque funcionan de manera independiente, ambos grupos trabajan de forma articulada. “Ahora estamos en espacios diferentes, aunque compartamos edificio. Los dos programas tienen objetivos distintos, pero se complementan en el apoyo a las familias y a las personas que buscan recuperarse”, detalló Silvia.
Miembro de Al-Anon desde hace varios años, recordó el motivo que la llevó a participar: Llegué porque me afectaba la forma de beber de un familiar. La Organización Mundial de la Salud considera al alcoholismo como una enfermedad, y su impacto es familiar. Las familias muchas veces nos contagiamos de actitudes: no tomamos, pero pareciera que nos emborrachamos por lo que vivimos”, reflexionó.
La primera reunión de ambos grupos en Necochea se realizó en el auditorio de Radio LU 13 hace cinco décadas. Desde entonces, el trabajo continuó sin interrupciones.
Las reuniones actuales se desarrollan de la siguiente manera: Al-Anon Martes y viernes, de 19 a 20, en el tercer nivel del Centro Cívico; y Alcohólicos Anónimos miércoles, viernes y domingos, de 19 a 20.30, en la Parroquia Santa María del Carmen (calle 61 entre 58 y 60).
Silvia subrayó que, en muchos casos, el consumo de alcohol se transforma en la puerta de entrada a otras sustancias. “Generalmente se empieza con el alcohol y después se sigue con otras drogas. La negación es un síntoma de esta enfermedad”, señaló.
Además, destacó que el problema no discrimina: “No distingue género ni posición socioeconómica. El alcoholismo no tiene cura, pero sí se puede controlar”.
A 50 años de sus inicios, Alcohólicos Anónimos y Al-Anon en Necochea sostienen su compromiso con la comunidad, ofreciendo un espacio de escucha, acompañamiento y contención para quienes buscan salir del aislamiento y encontrar un camino de recuperación.





