Varias horas antes, envueltos en banderas argentinas y otras amarillas con la insignia de La Libertad Avanza (LLA), ciudadanos procedentes de distintos puntos del país se ubicaron en las inmediaciones del Parlamento, en la Plaza del Congreso de la ciudad de Buenos Aires, en medio del gran operativo de seguridad dispuesto para la ceremonia.
Frente a la gente que agitaba sus banderas en las escalinatas del Congreso, y tras jurar y recibir la banda y el bastón de mando, Milei dio un discurso que fue aplaudido por sus simpatizantes que vibraron al grito de «libertad«, mostrando una sintonía con el líder libertario.
«Hoy comenzamos la reconstrucción de nuestro país», anunció el presidente su primer discurso, lo que generó la primera ovación de los participantes.
Y el segundo gran aplauso generalizado llegó cuando el mandatario afirmó que «estas elecciones han marcado un punto de quiebre en nuestra historia», con un grito de «libertad» que se extendió por toda la plaza.
El momento cúlmine del discurso fue al finalizar, cuando el Presidente tuvo un ida y vuelta con los simpatizantes, al gritar: «Viva la libertad, carajo», una proclama que fue respondida varias veces con un estruendoso «¡Viva!».
A la hora de hablar sobre el déficit fiscal y prometer que «el ajuste caerá sobre el Estado y no el sector privado», la multitud vociferó «¡Motosierra!».
La gente también cantó «Milei, querido el pueblo está contigo» y continuó con un «sí, se puede».
Y cuando el mandatario se refirió a la inseguridad, la gente gritó «¡Policía, policía!».
Tal fue la sintonía entre la multitud y Milei que cuando el Presidente señaló que «no había alternativa posible al ajuste», la mayoría de los presentes aceptaron esta afirmación al aseverar que «hay que poner shock».






