Los restos de Luciano Olivera, el adolescente de 16 años asesinado de un balazo en el pecho por policías que lo persiguieron porque aparentemente se negó a detenerse en un control policial en la ciudad balnearia de Miramar, eran velados este sábado en un clima de profundo dolor.
El velatorio comenzó a las 16 en la casa de sepelios Diagonal, ubicada en la diagonal Fortunato de la Plaza 1661, en el centro de dicha ciudad.
De la ceremonia participaban los familiares de Olivera y amigos, en su mayoría adolescentes.
Con una absoluta tranquilidad y muestras de dolor se velaban los restos del chico de 16 años, mientras que afuera de la sala velatoria se vivía un clima de respeto, con poca gente en los alrededores.
González se negó a declarar
El policía acusado del homicidio deLuciano se negó a declarar ante la fiscal de la causa y seguirá preso, informaron fuentes judiciales.
Se trata de Maximiliano González (25), quien se abstuvo de prestar declaración frente a la fiscal Ana María Caro que lo acusó por el delito de «homicidio agravado por ser funcionario policial en cumplimiento de sus funciones», que prevé la pena de prisión perpetua, y ya fue trasladado a la Unidad Penitenciaria 44 de Batán.
Fuentes judiciales informaron a Télam que previamente el efectivo mantuvo una entrevista con sus abogados Lautaro Resúa y Carla Medina, quienes le recomendaron no declarar por el momento.
«La autopsia confirma que un único proyectil le perforó el corazón, el pulmón derecho en la parte inferior y también ha tenido una lesión hepática que produjo la muerte casi de manera instantánea y salió a la altura de la espalda», dijo tras la audiencia la fiscal Caro en una conferencia de prensa en el hall del edificio ubicado en Tucumán y Almirante Brown.





