En su visita a Necochea, el referente comunitario y religioso pasó por “Voces de la Ciudad” y aseguró que está avanzado el proyecto de tener un centro contra las adicciones en nuestra ciudad.
Acompañado por la Dra. titular del Área de Incapaces y Menores del Departamento Judicial de Necochea, Silvina Besoin, y por el asesor de Menores de la Cámara de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gustavo Moreno, el padre “Pepe” Di Paola, referente de San Juan Bosco y cura párroco en la Villa XXI dialogó con el periodista Jorge Gómez, donde señaló que estuvo en la Parroquia de Lourdes y que disertará en las jornadas interdisciplinarias de Salud Mental, pero además profundizó sobre la problemática en cuestión.
Explicó que “el Hogar de Cristo es una propuesta a un problema de todo el país, como son las adicciones, que se dan sobre todo en adolescentes y jóvenes, sin descartar que en algunos lugares afecta a niños y también a gente grande, y la propuesta apunta a la recuperación en territorio de las adicciones”.
Seguidamente relató que “esto empezó en la Villa XXI y hoy tenemos más de 150 centros organizados y otros 100 por organizar… se le La Familia Grande Hogar de Cristo, y responde a que fuimos incluyendo gente que tenía la misma idea y tenía un mismo parecer en el trabajo, personas de la iglesia misma”.
Allí fue cuando confirmó que “la idea es tener un asiento propio en Necochea. Es posible y el padre Alejandro Martínez de la Parroquia de Lourdes ya está haciendo algo. Esto nació en la iglesia y tiene un gran componente de comunidad, lo cual es importante. Nuestra propuesta no es una clínica o un centro de rehabilitación profesional, sino que la comunidad es la que ayuda a que la persona se recupere, y con la ayuda de los profesionales por supuesto”.
Finalmente, el padre brindó una mirada de la realidad actual al señalar que “se perdió el sentido de la vida para muchas personas por motivos diferentes, frustraciones, falta de amor… y eso hace que se pierda el sentido a despertarse cada día, por eso es tan importante la presencia de la comunidad. No se va a solucionar nada desde una oficina, sino desde una vida de comunidad que ayude a la persona a recuperar la esperanza y el sentido de la vida que había perdido”.





