Así lo estimó Alberto Fructuoso, especialista en pesca, hablando sobre el fenómeno de la aparición de cardúmenes de palometas en la playa de Quequén que la gente pudo cazar al paso.
Consultado por el periodista Jorge Gómez en “Voces de la ciudad”, Fructuoso señaló que el fenómeno “es toda una novedad porque no es normal que los peces salgan a la orilla del agua y queden ahí en la arena seca, pero eso se produce porque en esta época del año esa especie está emigrando”.
Prosiguió explicando que “se acercan a nuestra zona y evidentemente ha habido un cardumen muy grande que ha estado cerca de la orilla y los lobos marinos las arrinconaron contra las escolleras y las orillas para atacarlas y comerlas, y salen despavoridas para la orilla porque no tienen alternativa de meterse mar adentro”.
De hecho, “salen con tanta velocidad que quedan afuera del agua y la gente aprovecha para agarrarlas y consumirlas, es parte de lo que sucede en esta época del año, es un hecho aislado, pero emigran en esta época”, argumentó Fructuoso.
Señaló que las palometas a esta altura del año transitan por la costa en busca de afluentes, ríos y arroyos para meterse, “pero en esta zona se encuentran con la colonia de lobos y terminan arrinconadas, y cuando ingresan río arriba los lobos se hacen un festín, de hecho muchos pescadores ayer agarraron palometas en el sector del puente roto”.
“Cuando ingresan las palometas se quedan adentro del río, así que esto va a durar toda la semana río adentro, y los lobos se meten y las van corriendo”, estimó, para adelantar que “el año pasado pasó con las corvinas y en octubre es factible que pase lo mismo porque los lobos están esperando a la corvina”.






