La periodista necochense sufrió una enfermedad neurológica que la tuvo dos meses internada en Mar del Plata y de a poco se va restableciendo en su hogar y en el servicio de Rehabilitación del Hospital Irurzun, del que aseguró que “es un lujo”.
Quien dialogó con el periodista Jorge Gómez, en el marco del programa Voces de la Ciudad que se emite a través de Estación FREE, 90.3 en FM, destacó que “la rehabilitación va bien, sin prisa pero sin pausa, mejor de lo que se esperaba, metiéndole en el Servicio de Rehabilitación del Hospital Irurzun de Quequén que es un lujo, es una belleza”.
Al explicar lo que le pasó, testimonió que “es muy extraño cuando me lo dicen: mielitis transversa con encefalitis, es una cosa rara, una enfermedad neurológica que no se sabe por qué agarra, no hay un motivo, puede ser un virus o bacteria que el cuerpo en vez de combatirla la hizo parte…es como que le dio la bienvenida, algo así me explicaron”.
“Afecta neurológicamente, como que algún cable queda pelado y hace que partes del cuerpo dejen de funcionar, en mi caso la vejiga, mucha fiebre, la encefalitis me provocó una inflamación cerebral, ahí estuve en coma y fui trasladada a Mar del Plata donde estuve internada casi dos meses”, acotó.
María José aseguró que “de todo eso no me acuerdo nada, lo que les digo fue todo lo que me fueron contando, me acuerdo que cuando me desperté estaba rota, me faltaban todas las funciones y nada más que eso, después no recuerdo nada”.
Si bien piensa volver a ejercer el periodismo cuando está bien, Majo hizo una fuerte reflexión de cómo le cambió la mirada de la vida. “Mi idea es volver pero cognitivamente no estoy en condiciones todavía y parte de lo que me pasó es porque yo estaba 24/7 escribiendo, siguiendo noticias, y eso te enloquece bastante. Era de las que no paraba y el cuerpo cuando te avisa ya es tarde, hay que empezar a parar, tomarse un tiempo. Los médicos me dijeron que es consecuencia de la vida que llevaba”.
En ese sentido, agregó que “va a llevar un tiempo la rehabilitación, pero gracias a Dios va rápido, ya dejé el andador… pero todo lo que estoy viviendo es una bisagra para la vida misma. Es un volver a arrancar, hacer borrón y cuenta nueva, empezar a valorar las cosas que uno a veces con el apuro y porque se cree imprescindible no valora, las vas posponiendo, pero te pasa algo así y te das cuenta que en realidad sí podés dejar todo y cuando volvés todo está como siempre, entonces reflexionás que en realidad sos imprescindible para vos mismo”.
En cuanto a la parte familiar, Majo Hegui resaltó que “mi hijo está grande, con fuerza y con entereza, su única preocupación era que yo no quedara mal porque me vio cómo estaba y tuvo miedo, pero ahora me ve bien… lo agarró muy maduro”, para subrayar “un párrafo aparte para mi marido Eugenio con sus decisiones, y para cada uno de mis amigos. En estos momentos te das cuenta quién está y quién no”.





