Padres y docentes de chicos con discapacidad destacaron la importancia de que asistan a escuelas comunes ya que «la convivencia va creando una sociedad más inclusiva», lo que se sostiene en las normas que promueven «una educación sin discriminación», luego de que un colegio privado del partido bonaerense de Pilar dejara sin matrícula para 2023 a ocho estudiantes con problemas de aprendizaje.
Se trata del Magno College, institución que luego de ser intimada por las autoridades provinciales y diferentes organismos para modificar su decisión, indicó que «no la revertirá».
«Aún bajo todas la presiones que se están llevando a cabo y los propios riesgos tanto de pérdida de matrícula como de imposición de sanciones que pueden llegar a la clausura del colegio o a hacer inviable el proyecto educativo, la decisión de la no matriculación de estos ocho casos no se revertirá», explicó el colegio en un comunicado días atrás.
Pablo Basz, padre de Emanuel, de 10 años, uno de los niños a los que el colegio les niega la continuidad escolar, decidió exponer la situación por considerar que se discrimina a su hijo: «Esto no era así hasta hace poco, la escuela era muy avanzada en la integración», dijo en diálogo con Télam.
«Es fundamental que esté con sus compañeros, Manu logró desarrollar un vínculo enorme y recíproco con ellos, se conocen desde los 5 años. Está incorporado en el equipo, lo cuidan, lo protegen», aseguró Basz, cuya esposa recibió la noticia de que no querían a su hijo en ese establecimiento durante una reunión de padres con el dueño del Magno College.
Javier Speroni es padre de Ezequiel, un joven de 22 años que tiene síndrome de Down, y cursó el primario y secundario en una escuela convencional.
«Es muy importante la escuela, es la segunda casa. La convivencia va creando una sociedad más inclusiva. Si vos tenés un compañero con síndrome de Down vas a tener menos prejuicios, no lo vas a ver como un discapacitado sino como un compañero más», apuntó Speroni.
«Esos pibes que comparten el aula con una persona con discapacidad después se llevan ese mensaje a casa y eso es gracias a la inclusión que permite la escuela. Los pibes no son crueles, los crueles son los grandes», resaltó.
Según el Ministerio nacional de Educación, en Argentina hay un total de 196.042 estudiantes con discapacidad en el sistema educativo, de los cuales «el 80% asiste a una institución de gestión estatal y el 60% cursa su escolaridad en escuelas de los niveles educativos obligatorios».
Además, para acompañar estas trayectorias también existen 1.810 escuelas especiales o de apoyo en todo el país.
La inclusión de los alumnos con discapacidad en los establecimientos escolares comunes se da a través de una acompañante terapéutica, quien está a diario en el aula, y una maestra integradora, que supervisa dos o tres veces por semana los contenidos que recibe.
Al respecto, la cartera educativa señaló que se privilegia «el modelo de pareja pedagógica en el aula» para que todos los estudiantes con discapacidad «puedan acceder, participar y aprender en igualdad de condiciones con los demás, con los ajustes razonables que requieran».
Además del colegio en el que cursan, las y los estudiantes tienen que ser matriculadas en una escuela especial que regula los contenidos que se le imparten.
«La inclusión de estudiantes con discapacidad en los establecimientos de los niveles educativos es un hecho en todo el país y se profundiza cada vez más», aseguraron a Télam desde el Ministerio.





