Así lo señaló el director de la Estación Hidrobiológica e investigador del CONICET, Gustavo Chiaramonte, quien visitó los estudios de “Voces de la Ciudad” en el marco de una nota realizada por el periodista Jorge Gómez, donde más allá de hablar sobre la institución se abordó el tema de la pesca.
Respecto a ello rememoró Chiaramonte que “empecé viniendo acá en 1990, aprendí a trabajar con los delfines y había otro tema interesante para trabajar: tiburones, y a partir de ese año empecé a ir al puerto a buscar delfines y en primavera se pescaban muchos tiburones, me empecé a formar en ello”.
Fue allí cuando reportó que “no quiero ser aguafiestas para la gente que viene a bañarse acá pero cuando se estaba extendiendo la escollera, que había un grupo de buzos que trabajaban para sacar la basura, había días que tenían que salir del agua porque los rodeaban tiburones bacota de dos metros y pico”.
Incluso, reveló que “en primavera a 500 metros de la costa hay tiburones y los cazones (tiburón vitamínico) a veces están sobre la rompiente, se acercan bastante”. Asimismo, “el pez ángel es otro tiburón que también es muy pescado y tiene un valor comercial muy bueno”, explicó.
Fue ello lo que le dio pie a Chiaramonte para recordar que “la pesquería de tiburón en Puerto Quequén que fue la última de Argentina colapsó en 1998 porque ya no les convenía salir a pescar tiburón por la poca cantidad que traían, cuando en el 90 cada lancha traían hasta mil unidades de tiburones”.
En ese marco, aclaró que “a veces uno escucha que el mar argentino es riquísimo en especies y pescados, sin embargo nosotros en el año que más se llegó a extraer del mar fue en la década del ’90 cuando estaba Menem… llegamos a un millón de toneladas con todas las especies, cuando Chile de una especie sola estaba pescando 4 millones de toneladas. Ocurre entonces que el mar argentino es prolífico pero no es del orden como puede ser Perú en Chile”.
Explicó el especialista que eso se debe a la mala regulación gubernamental que existe. “Hay regulación pero siempre corre de atrás, por ejemplo dicen “este año se pueden pescar 3 mil toneladas de algo cuando ya se venían pescando 6 mil, 5 mil, 4 mil, 3 mil, 2 mil, mil… y cuando llegó a mil le ponen tres mil… muchas veces se confunde la conservación de las especies con la conservación de las pesquerías. Las especies están en peligro pero probablemente no se extingan, lo que se extingue es la pesquería”.
Opino seguidamente que “se pierde una actividad económica porque está mal encarada, se pierde capital humano que sabía hacer la tarea y ya no lo tenemos, había gente que era especialista en oler los cardúmenes de anchoítas, hay todo un saber de la gente que trabaja en la pesca que se ha ido perdiendo, y por otro lado hay muchas familias que se quedan sin trabajo”.





