Gastón González, integrante de la Cámara Panaderil de Necochea, explicó que las medidas anunciadas por el Gobierno nacional aún no han sido notificadas ni aplicadas y que los costos de las materias primas no se han visto influidos con una quita, por el contrario, muchos de ellos siguen aumentando.
Vale recordar que el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, anunció en rueda de prensa que los precios del pan, los fideos y las harinas se retrotraerán a los niveles de febrero gracias a un fideicomiso propuesto por el Gobierno para subsidiar el valor del trigo, y en medio de subas cotidianas de los molinos que llevaron el kilo del primero de los productos a un importe de referencia en mostrador de entre 280 y 300 pesos en el distrito de Necochea.
Para explicar la realidad de los comerciantes locales, Gastón González, dueño de una cadena de confiterías y miembro de la Cámara Panaderil, afirmó en el aire de Voces de la Ciudad que “el precio de la harina sigue siendo el mismo, por ende, nosotros tenemos el mismo precio en el mostrador, cuando recibamos harina más barata o tengamos algo más claro, ahí podremos decir si vamos a bajar el pan o no. Hoy, lo cierto es que hay un anuncio y no mucho más”.
En la mañana de la FM Vinilo 103.5 MHz, el empresario señaló al respecto que, gracias a su trato cotidiano con los molinos, que ellos “aún no tienen nada, solo el anuncio del Gobierno que dijo que iban a subsidiar la diferencia entre lo que es la exportación y la compra local, pero no tienen ni cómo, ni cuándo, ni cómo se va a hacer”.
“Es una cadena que recién se va a dar cuando efectivamente nos bajen el precio de la harina, recién ahí vamos a poder bajar 20, 30 o 40 pesos el kilo de pan que, creo, la idea es que quede entre 250 y 280 pesos”, adelantó.
Profundizando el contexto en el que desenvuelven su actividad diaria de producción los elaboradores de pan y derivados, González remarcó que “la cadena viene de arriba hacia abajo y, obviamente, el que está abajo es el que más lo siente”, y amplió: “Vivimos todos los días abriendo y viendo que todo sube, a un ritmo tremendo, debido a la guerra, no sé, pero yo no puedo volcar un 20% de aumento al resto de mis productos hoy”.
Si se evalúan los costos que conlleva la elaboración de este noble producto que es un clásico de cada mesa argentina, el precio de la harina solo gravita entre un 8 y un 10% sobre su valor final. “Sin ir más lejos, lo que son margarinas, mayonesa, mantecas y todos los derivados del aceite subieron un 20% hoy. Así es imposible, por más que nos bajen 200 pesos el kilo de harina, el resto de los costos fijos y materia prima sigue subiendo”, aseguró el empresario local.
“Sube la luz, sube el combustible, el combustible hace que suban los fletes, sube el gas, hay paritarias y tiene que subir los sueldos, por supuesto; entonces es muy difícil hacer una medida de estas y que alguien te fije un precio, pero nosotros obviamente estamos dispuestos”, concluyó el miembro de la Cámara que nuclea a los panaderos.





