Las calles de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba -entre las grandes urbes-, y también en cada provincia y localidad se inundaron de gente que salió a celebrar el título mundial. Las imágenes que llegaban de Rosario, Mar del Plata y Posadas, entre otros rincones del país, se viralizaban en segundos por el impacto que generaba ver a tanta gente siendo feliz en el mismo momento y lugar.
La llegada del equipo a Buenos Aires, días más tarde, y la caravana por la Autopista Ricchieri reanimaron los festejos y otra vez la multitud causó sorpresa por su alcance y devoción, sobre todo sobre Messi, el héroe de la historia que nunca bajó los brazos y tras las finales perdidas volvió a intentar concretar su sueño de ser campeón con la Selección.
Pasan los días, ya es un nuevo año y en las redes sociales se sigue celebrando la gesta. Capturar el momento para siempre, que el presente sea eterno y dilatar todo lo que sea posible la efervescencia por la tercera estrella: que se siga viviendo, que todavía no sea un recuerdo.
Videos con los goles desde diferentes ángulos, el momento del penal de Gonzalo Montiel -el definitivo- y las lágrimas de Lionel Scaloni se suceden desde hace un par de semanas en Twitter, Instagram, TikTok, YouTube y cuanta red social se encuentre disponible para volcar emociones. Y en la misma sintonía se ubica Lionel Messi, como si el título hubiera sellado esa simbiosis entre el crack y los hinchas.
En su cuenta de Instagram -en la que cuenta con más de 400 millones de seguidores y el posteo con la copa se convirtió en el más likeado de la historia-, Leo Messi posteó cuatro fotos en el avión de regreso desde Qatar a Buenos Aires con la Copa del Mundo como protagonista. Una con Otamendi, De Paul y Di María; otra con el Fideo; otra con De Paul; y la última con Marito, el utilero histórico de la Selección argentina.





