Quien fuera funcionario del gobierno de Facundo López y delegado de Quequén, reside desde hace cuatro años en el viejo continente y por estos días se encuentra visitando familiares y amigos en la ciudad.
Pablo Bugando, quien dialogó con el periodista Jorge Gómez, en el marco del programa Voces de la Ciudad que se emite a través de Estación FREE, 90.3 en FM, contó que “hace ya un tiempo que estamos viviendo entre Marbella y Estepona, es como decir que estamos entre Quequén y la Villa del Deportista, nosotros nos fuimos después de la pandemia, el 5 de abril de 2021, después de haber sufrido un robo bastante grande”.
Su esposa Karina en esa época tenía un emprendimiento de venta de perfumes, “pero en el robo que sufrimos nos tocaron el orgullo, nos desbarrancaron totalmente y en una comida de domingo con la familia dijimos que ya no teníamos nada que hacer acá. No teníamos fuerzas para volver a empezar y tomamos la decisión”.
La familia de Pablo Bugando se completa con dos nenas, una de las cuales está por cumplir 13 años y la otra cumplió 10 recientemente. “Teníamos conocidos en España que son de Necochea y se dedican a administrar complejos urbanísticos, los contactamos y con suerte conseguimos alquiler”, destacó, para acotar que “estamos en la Costa del Sol, vivimos en ese corredor turístico entre Estepona, Málaga”.
No obstante, reveló que “ya habíamos estado previamente allí en 2012, pero después de tener familia volvimos a Argentina”, recordando que “viví unos 6 años allá y me quedaron conocidos, así que levanté el teléfono y hablé con un empresario que me hice amigo, y ni bien llegué a España lo llamé y a los dos días me dijo cuándo quería empezar a trabajar”.
Bugando siguió relatando que “es una persona que tiene muchos negocios y siempre estuve trabajando en el grupo hasta noviembre del año pasado que me cansé de la hotelería, y a su vez tenía un conocido del rubro de la construcción que siempre me estaba insistiendo y me pedía que fuera con él para trabajar juntos, necesitaba gente porque hay un boom de la construcción y no hay mano de obra ni gente capacitada para hacer determinados trabajos, así que hace algo más de tres meses que estoy en una empresa constructora, en la parte de contrataciones Recursos Humanos”.
Al tomar la decisión de irse, Pablo señaló que “nuestro miedo mayor era el tema de la adaptación de las nenas, pero se adaptaron realmente muy rápido, hicieron sus amistades y donde vivimos nosotros lo cierto es que hay un corredor cultural muy amplio, con ingleses, rusos, ucranianos por el tema de la guerra, portugueses, italianos, y las nenas hicieron amistades enseguida y se adaptaron rápido, que era nuestro mayor temor”.
No obstante, reconoció que “obviamente ellas extrañan y hoy están locas por querer visitar a todos”, concluyendo a modo de reflexión que “a mí Necochea me encanta y me encuentro con sensaciones de amor-odio, formé parte de un lugar político pero lamentablemente veo que, a pesar de que se han hecho cosas, Necochea sigue en el chiquitaje, es una ciudad que está para grandes cosas pero no veo que esté sucediendo”.





