Las pymes argentinas se encuentran en una encrucijada: al tiempo que el Gobierno decidió flexibilizar las importaciones, la industria nacional paga la materia prima hasta un 150% más cara que en los países limítrofes.
Con el tipo de cambio real atrasado, alta carga impositiva, materia prima presupuestada a más del doble que en el resto del continente, el sector industrial atraviesa un complejo escenario, donde la recuperación en “V” es incierta y el Gobierno no anunció medidas destinadas a paliar la caída de producción.
“Es una situación que coloca a las pymes en una posición desventajosa frente a competidores internacionales, especialmente Brasil”, detalla el documento.
Por caso, la asociación observó que, mientras los fabricantes brasileños pueden adquirir chapa laminada de un cuarto de espesor por un precio que oscila entre u$s u$s830 y u$s1000 la tonelada, las empresas argentinas enfrentan costos significativamente mayores, que varían entre u$s1300 y u$s1600 por tonelada.
La disparidad en los precios no solo afecta la estructura de costos de estas empresas, sino que también, explica Fernández, “pone en jaque su capacidad para competir en mercados”, donde los precios de los insumos son significativamente más bajos.





