El necochense Martín Sarasibar, quien en 2005 participó en la elaboración del Plan Urbano Ambiental (PUA) durante la gestión del exintendente Daniel Molina, reflexionó sobre el crecimiento actual de Necochea y la región, y planteó la importancia de contar con una planificación ordenada para el futuro.
En diálogo con el periodista Jorge Gómez en el programa Voces de la Ciudad (FM Estación FREE 90.3), Sarasibar repasó que la ciudad atravesó “tres etapas claras en la forma de pensar el territorio”: la etapa fundacional, la que comenzó con la obligatoriedad de ordenar bajo la ley de 1977, y la que se inició a fines de los años ’90, con una mirada más estratégica.
Recordó que en aquel momento, el PUA diseñado desde Planeamiento municipal fijó tres ejes fundamentales: uno sintetizado en la idea de coordinar las acciones que Necochea y Quequén tenían sobre las costas y litorales marítimos y ribereños; otro eje era preservar las identidades de cada una de sus comunidades; y el tercero tenía que ver con la revalorización y consolidación de las localidades del interior”.
Sarasibar señaló que esa mirada estratégica “pasa a ser propiedad de la comunidad” y que, aunque hoy el desarrollo es positivo, es necesario regularlo y acompañarlo con infraestructura de soporte. En ese sentido, remarcó que las ciudades costeras, como Necochea, presentan una particularidad: deben sostener cargas urbanísticas preparadas para una población mucho mayor a la estable, debido a la gran afluencia turística, lo que obliga al Estado a mantener estructuras que durante gran parte del año permanecen ociosas.
En virtud de ello, destacó que pensar la ciudad en clave de planificación permite anticiparse a los desafíos y evitar un crecimiento desordenado que comprometa la calidad de vida de los vecinos y el equilibrio urbano.





