Miles de personas se congregaron en los alrededores de los tribunales federales de Dolores, para homenajear a Fernando Báez Sosa, al cumplirse tres años del brutal crimen, que está siendo juzgado en estos días.
Los padres del joven, María Graciela Sosa y Silvino Báez, encabezan el acto que cuenta con un oficio religioso en donde participan representantes de distintos cultos.
El acto cuenta también con una colecta solidaria, como las que solía participar el joven asesinado a la salida de un boliche de la localidad balnearia de Villa Gesell, por un grupo de violentos.
“Este pueblo de Dolores está atravesado por el Dolor. Por eso acompañamos, hoy más que nunca, a los papás de Fernando y pedimos justicia, hoy más que nunca, por lo ocurrido hace tres años y también lo hacemos por todos los padres que piden justicia por sus padres en cada rincón del país, incluso en Dolores”, fueron las palabras iniciales del encuentro.
Luego se realizó una suelta de globos blancos, en honor a Fernando y en estos momentos se lleva adelante una misa, para darle responso al alma del joven y de todos los presentes.
Del encuentro participan víctimas y familiares de violencia, además de amigos, conocidos y seres cercanos a Graciela y Silvino Báez. Las frases más marcadas entre la multitud son: “Prohibido olvidar”, “Fernando somos todos”, “Justicia es perpetua” y “3 años sin justicia”.

Antes de dar inicio al acto religioso, los papás de Fernando, plantaron un jacarandá, el árbol favorito de su hijo, en el parque municipal. Tras un minuto de silencio y un video homenaje, ocho amigos del joven asesinado desplegaron una bandera con su rostro y el reiterado pedido de justicia.
AGRADECIMIENTO
Silvino y Graciela, los padres de Fernando agradecieron al cierre del acto. “Nos están dando una fuerza enorme para seguir exigiendo justicia”, dijo el padre, al tiempo que agradeció “la posibilidad de ayudar a otros. Nosotros somos un brazo de Fernando, que le gustaba ayudar”.
Además, pidió a la justicia “castigo ejemplar para que los jóvenes que ahora están en la playa, puedan volver a sus casas después de unas vacaciones”.
Graciela, por su parte, dijo: “En el juicio vi varias veces como golpeaban a mi hijo, como lo discriminaban por su color de piel”.
“Sigo esperando que regrese”, expresó entre lágrimas. “Nunca tendré nietos”, dijo conmovida y agregó: “Se quedó trunco en el camino todo lo que hizo mi hijo para llegar donde estaba”.
“No vine a buscar venganza, sino justicia para que mi hijo pueda descansar en paz”, expresó en diálogo con el público que le gritaba: “Fuerza”.







