Posteriormente, escribió: «Podría haberme levantado para no que no salga mi foto y parte del periodismo y de los trolls me acusen de lo que NO tengo injerencia alguna pero siempre doy la cara y hoy no va a ser la excepción. Lamento que se le mienta al pueblo y ciertos sectores aprovechen para intentar ensuciarme, pero lo que sucedió en el Senado es perfectamente legal y NO tengo herramienta alguna para frenarlo».

Durante la votación, tanto la Vicepresidenta de la Nación como el senador que presentó la propuesta, el salteño Juan Carlos Romero (PRO), nunca detallaron en qué consistía la iniciativa que estaban votando sino que se remitieron a referirse al «proyecto 615/24 de autoría de varios senadores que obra sobre las bancas». Entre las 13:43 horas y las 13:44 horas, en 60 segundos, alcanzaron los dos tercios de mayorías para tratar el tema sobre tablas y aprobar el aumento.

Al finalizar la oficialización de pliegos de embajadores, en el Senado alcanzaron un acuerdo y aprobaron una suba en los sueldos. Con el incremento, el salario de un senador se iría de $1,7 millones a $4 millones.

El proyecto de resolución en cuestión establece que a partir del mes de mayo, los senadores percibirán un total de 13 dietas anuales. Cada una será equivalente a 2.500 módulos más un adicional de 1.000 módulos por gastos de representación y 500 de adicional por desarraigo.

La decisión se dio entre las sombras y, sin mediar palabra, se hizo efectivo este jueves. Lo curioso es que la resolución se aprobó sobre el final de la sesión y en apenas un minuto: el aumento de sueldos, impulsado por legisladores de la oposición, fue votado a mano alzada por más de tres cuartos del recinto.