Por Carlos González Oronó

El próximo lunes se abrirá el décimo capítulo de la etapa democrática en nuestro distrito con múltiples desafíos para el intendente electo Arturo Rojas, quien llegará a una Municipalidad colapsada desde todo punto de vista, sobrepasada de empleados, empobrecida como nunca antes y una ciudad que presenta un completo estado de abandono.

Rojas llega al municipio tras cumplir una brillante administración en el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, adonde llevó adelante la obra más importante de la historia de la estación marítima: el dragado a 50 pies que la convierte en la más profunda de la Argentina.

Claro está, no es lo mismo administrar un ente donde hay recursos que una Municipalidad fundida por la actual administración. Pero Rojas no debe haber perdido su muñeca de buen negociador como lo fue en Puerto Quequén, adonde asumió en medio de conflictos gremiales que fueron rápidamente sorteados.

El nuevo intendente asume en medio de un terreno repleto de minas a punto de explotar y otras que ya implosionaron en ámbitos sensibles del municipio. Atrás quedará rápidamente –porque así los tiempos lo imponen- la administración del intendente Facundo López que será tristemente recordada por dejar un municipio fundido (con millonarias deudas a empleados y proveedores), los hospitales en ruinas y una ciudad tapada por las malezas en casi la totalidad de los espacios públicos.

¿Emergencia económica, sanitaria y ambiental? Son preguntas que se hacen quienes siguen de cerca el quehacer del municipio. ¿Y los sueldos de los empleados municipales?

No es un tema menor en medio de un paro que se realiza no sólo por el atraso en el pago de haberes, sino también por las horas extras y el “arancelamiento hospitalario” adeudados.

Rojas tiene por delante múltiples desafíos que seguramente le restarán el enorme capital político que cosechó en las elecciones generales del 27 de octubre pasado donde obtuvo más del 59% de los votos, pero tiene frente a sí la inmejorable oportunidad de iniciar un camino próspero para un distrito atrasado, retraído y postergado por no menos de 30 años.

El municipio es hoy un enfermo grave que necesita cirugía mayor y seguramente necesitará un largo proceso de recuperación. Por eso, quizás. el nuevo intendente quizás no pueda entregar de entrada todas las respuestas que la ciudadanía exige.

Deberá entregarse a recuperar un municipio que tiene defectos en todas sus áreas y luego
abocarse a hacer de Necochea un distrito mejor. Es lo que impone la triste actualidad.

En las manos de Graciela Mamelucco, su secretaria de Economía y Hacienda, de probada
experiencia y reconocimiento en el arte de administrar crisis estará parte de la fórmula para salir adelante en medio de un panorama para nada alentador. El resto de su equipo estará bajo examen hasta probar su calidad y eficacia.

En definitiva, en el eventual éxito de Arturo Rojas radicará el bienestar de una Necochea dividida –desde hace años- por la grita del sí y la máquina de impedir. Seguramente la medidas “antipáticas” que tomará en el inicio de su gestión provocarán elogios y ácidas críticas. El tiempo dirá si estuvo acertado.

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