«Cuando el lunes una de las jefas del proyecto envió un mensaje al grupo (de profesionales) diciendo que el satélite estaba desplegado, sentí que había culminado un proceso de diez años de trabajo», aseguró el ingeniero aeronáutico Elmar Mikelson, oriundo de Necochea, quien participó en la construcción del  «Saocom 1B», que fuera lanzado el domingo al espacio desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos.

Mikelson tiene 45 años, cursó sus estudios primarios en la Escuela Danesa, hizo la secundaria en la ENET N° 1 (ex Industrial) y en 1994 dejó la ciudad para iniciar la carrera de Ingeniería que le demandó 8 años, trabajó en Buenos Aires y en Mendoza y actualmente está radicado en La Plata. Entre otras tareas, ha tenido a su cargo el diseño de las paletas que tienen las turbinas del Parque Eólico.

Este viernes, en diálogo con Carlos González Oronó durante el programa radial «Voces de la ciudad», el profesional estimó que «la construcción de un satélite cuesta alrededor de 200 millones de dólares pero se paga solo» por los beneficios que puede otorgarle al sector agropecuario, dado que una de las finalidades del «Saocom 1B» es medir a humedad de los suelos y pronosticar fenómenos meteorológicos.

«El satélite permite saber cuanta agua hay debajo de la tierra y hará que el productor no riegue de más y maneje situaciones de emergencia. La mayor producción (agropecuaria) hará que su construcción se pague sola», aseveró.

MOMENTO DE GRAN EXPECTACION

En uno de los tramos más impactantes de la entrevista, Mikelson contó que el domingo pasado -día en que se lanzó el satélite- «estábamos conectados unas diez personas (vía Zoom) y cuando empezó la cuenta regresiva se hizo un silencio total, dado que es un momento muy peligroso y puede «volar» todo».

«Es un proceso de 4 minutos en los que el satélite parte desde la Tierra hasta alcanzar un altura de 620 kilómetros», explicó para inmediatamente graficar que «desarrolla en el espacio una velocidad de 28 mil kilómetros por hora. Para que se den idea en Necochea, recorre una distancia desde el centro de la ciudad hasta el viejo molino que está frente al ex Muelle de Pescadores en sólo un segundo».

Añadió que «superada esa instancia hay que esperar que el satélite se despliegue (en el espacio) y esa confirmación llegó el lunes a través de una de las jefas del proyecto. Ahí sentí que había culminado un proceso de diez años de trabajo», que demandaron varios viajes a Córdoba y, finalmente, a Bariloche que es el lugar donde finaliza la construcción.

LA CONSTRUCCION

El ingeniero necochense abundó en una serie de detalles técnicos sobre la construcción del satélite, desde que se realizan los primeros ensayos y se trabaja con un simulador especial, hasta la colocación de las mantas que recubren la antena, para mantener una temperatura estable.

Sostuvo que el armado del satélite le da trabajo a mucha gente y «requiere que los proveedores mejoren permanentemente la calidad de su producción», al tiempo que indicó: «Participan una gran cantidad de empresas e instituciones».

El proyecto es solventado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), que trabaja en forma conjunta con la Agencia Espacial Italiana. Mikelson también mencionó al INVAP, empresa argentina  de alta tecnología dedicada al diseño, integración, y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad, como así también a la Comisión Nacional de Energía Atómica.

 

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