Así lo aseguró el joven Walter Ariel Gazek (hijo del presidente de la Cámara Comercial local), quien tiene 21 años, estudia Ingeniería Aeroespacial y junto a un grupo de amigos vivió una fuerte experiencia visitar un centro de investigación de la NASA en Los Ángeles, Estados Unidos.

Durante una nota realizada por el periodista Jorge Gómez para el programa “Voces de la Ciudad”, que se emite por FM Puente 104.3, el joven necochense que estudia Ingeniería Aeronáutica, Walter Gazek (h), narró su experiencia de lo que fue hace poco tiempo visitar el JPL ((Jet Propulsión Laboratory) de la NASA en Los Ángeles, Estados Unidos.

Lo cierto es que en el marco de la formación académica que el joven realiza en UTN Facultad de Haedo (actualmente en cuarto año de una carrera de seis años), tuvo el enorme privilegio de viajar a uno de los centros de investigación y desarrollo de la NASA con un grupo de amigos.

Primeramente, narró que “con mis amigos teníamos planeado un viaje a Estados Unidos y ver un lanzamiento en Cabo Cañaveral, y resultó que a través de la Facultad hicimos un contacto a través de mails con el argentino Miguel San Martín, que vive en Pasadera, Los Ángeles, quien es una eminencia en este campo porque hace 30 años que es jefe de Ingeniería en la NASA, y él sin conocernos y con muy buena onda nos invitó a ir”.

A partir de allí, siguió contando el joven de 21 años que “nos recibió excelente en Los Ángeles y nos mostró todo el JPL de la NASA, que es un centro de investigación y desarrollo (como hay en otras ciudades norteamericanas), y éste puntualmente se encarga de hacer todos los satélites  y los “robers” que van a Marte por ejemplo”.

Cabe aclarar que cuando habla de “rober”, Gazek se refiere a los robotitos famosos de seis ruedas que van a Marte. “Nos mostró todos los laboratorios, incluso nos mostró el rober que en los próximos meses irá a Marte”, detalló Gazek, para aseverar también que “el JPL es como una ciudad. Nosotros éramos cuatro y fue como un sueño”.

Incluso, reveló que “Miguel San Martín nos hizo como un tour guiado personalizado, fueron como cinco o seis horas. Como estudiante de ingeniero aeroespacial esta experiencia es lo máximo. Cuando terminó todo no lo podíamos creer, nos quedó la vara muy alta”, enfatizó, y agradeció especialmente a sus padres por brindarle la oportunidad de cumplir un sueño.

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