Las aves aún no llegan a ser plaga pero la cantidad está en evidente crecimiento

Los antiguos edificios que van quedando en el abandono están convirtiéndose en hogar de las palomas, las cuales se están reproduciendo y creciendo en cantidad.

Si bien los especialistas en aves de nuestra ciudad afirman que aún no son consideradas una plaga, como sí ocurre en muchas otras ciudades del mundo, no hay que ser una persona muy capacitada en el tema para darse cuenta de que están en evidente crecimiento.

La importancia de no alimentarlas

Poniendo un ejemplo de lo difícil que puede ponerse no tener estos animales bajo control, podemos mencionar el caso de la plaza Bolívar, en Bogotá, Colombia, donde hace 60 años la gente no acostumbraba a alimentar a las palomas, hasta que el Gobierno empezó a considerar esa posibilidad como un atractivo turístico más de la localidad. Hoy, durante un fin de semana con buena afluencia de turismo, en esa plaza se pueden ver más de 3.400 ejemplares de estas aves, mientras que en un día laboral, la cifra baja a unas 1.300.

Sin ir más lejos, en Mar del Plata ya desde el año 2011 hay preocupación por el importante aumento de las palomas en sectores donde la gente suele alimentarlas.

En Necochea, por otro lado, aún no se ha instalado esa costumbre porque, por suerte, las palomas son bastante reacias a acercarse a la gente que anda caminando, y no eligen tanto las plazas para estar sino los edificios abandonados.

Por ejemplo, la vereda del ex cine Gran Sud, en calle 64, está manchada por excremento de palomas que viven en ese inmueble abandonado y, al no haber nadie que limpie, se hacen montañas que dan un muy mal aspecto al centro de la ciudad. El Casino, por otro lado, es otro de los puntos que está llenándose de estas aves que manchan paredes y pisos y que hacen sus nidos en los techos.

Prevenir enfermedades

Es sabido por la comunidad en general que las palomas son portadoras de varias enfermedades y que se debe tratar de no mantener contacto, sobre todo con su excremento. Esto es más preocupante aún si se tiene en cuenta que cada uno de estos animales puede producir, anualmente, hasta 12 kilos de guano.

Como se observa en la foto que ilustra esta nota, tomada en el tanque de Aguas Corrientes, a las palomas le gustan de las alturas, y por lo tanto suelen pararse sobre los depósitos de agua que están sobre los techos de las viviendas. Esto puede producir la contaminación del reservorio y problemas para la salud humana.

La especie más común en nuestra ciudad es la Zenaida auriculata, conocida comúnmente como torcaza, la cual no solo genera problemas en el ámbito urbano, sino también en los cultivos de las zonas rurales.

 

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