Se llama «Un lugar en el mundo» y fue escrita por Verónica Sordelli

 

«Un lugar en el mundo» es el nombre que lleva una novela romántica que tiene a Quequén, y sobre todo a Bahía de los Vientos como el escenario protagonista de los sucesos que son narrados por la autora necochense, Verónica Sordelli.

Lo que ocurre es que Bahía de los Vientos es el lugar en el que la autora vive desde hace una década y lo que la inspiró a incursionar en una experiencia nueva de escritura.

Se trata de una historia que no solo tiene que ver con el presente, sino que también hay un fuerte vínculo con el pasado de Quequén, lo cual le llevó a la autora varias horas de lectura para conocer los hechos y acontecimientos que han tenido lugar en Queuqén, para adaptarlos a su trama.

Un dato curioso sobre este libro es que quienes aparecen en la portada son los propios hijos de Verónica, que hoy tiene 53 años.

A continuación, la propia Sordelli, cuenta de qué trata el libro que ya se encuentra a la venta en algunas librerías de la ciudad:

En diciembre de 2018, Alma y Juan decidieron pasar sus primeras vacaciones de verano juntos en Quequén, lugar donde transcurre la historia. Pero ella jamás pensó que un secreto familiar, conocido por unos pocos cómplices, sería develado por el abuelo de susodicho.

Lorenzo, un inmigrante italiano que llega a la costa de Quequén escapado de la Italia fascista en el año 1924 luego de mil y una peripecias en el Puerto de Génova, da el puntapié a esta novela.

Por esas cosas del destino lo “esperaba” Emilia, hija de Augusto Almada, un prestigioso abogado capitalino de la época, tan prestigioso como oligarca y patriarcal.
Lorenzo, herrero como su padre, decide partir, engañando a quien se le ponga enfrente, en el buque Monte Pasubio, gracias a la complicidad de quien sería más tarde su entrañable amigo Carlo de tan solo 7 años, uno de los tantos huérfanos de la Italia invadida por el hambre. Ni el naufragio tras romperse la nave a vapor los detuvo para poder cumplir el cometido: huir de las políticas de miseria impuestas por Benito Mussolini en post de un futuro más próspero.

Emilia, en tanto, era periodista por elección en el reconocido diario La Prensa de Buenos Aires, tras negarse una y otra vez a seguir Derecho como lo quería su padre. Hermosa, fina, con unos ojos verdes que cautivarían a cualquier muchacho de su época. Incluso al mozo que servía su mesa en el Hotel Quequén, lugar donde veraneó junto a su familia en ese entonces por encontrarse su padre en “tema de negocios”. Fue amor a primera vista.

El Hotel Quequén, pero sobre todo el imponente Faro, han sido casi los únicos testigos de esta historia de amor nacida en el caluroso verano de diciembre de 1924, en el que la pasión, los encuentros y desencuen‐ tros son una constante. Y en el que la amistad y su valor también juegan un papel preponderante.

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